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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

Homo Sapiens

Lo que separa biológicamente al ser humano de otros animales es algo más que sus características anatómicas. Como especie no somos más fuertes, no vivimos más años, no corremos más rápido, no vemos o escuchamos mejor. En este sentido, lo que nos diferencia de otros animales es el funcionamiento de nuestro cerebro y lo que este órgano aprende depende del aprendizaje y la cultura, es decir, de los tiempos que nos han tocado vivir. Desde la Biología, el ser humano es uno más de las varias especies del género homo. Los homínidos se caracterizan, entre otras cosas, por poseer muy poco pelo, especialmente los sapiens. Asimismo, los humanos dominamos el fuego, nos sonrojamos, caminamos erguidos y tenemos una laringe especial que permite nuestro lenguaje. La neurociencia ha demostrado que los humanos somos diferentes a otros animales. Teóricamente se puede considerar que eventualmente se identificarán y modificarán componentes genéticos que permitan elevar nuestra inteligencia. De hecho, hay estudios recientes que muestran que en primates no humanos esto ya es posible.