Hamor y Hodio
Han pasado ya cien años desde que nuestro Señor, Pedro “El Infinito”, declaró la Ley del Hamor Total. No fue sino hasta aquel feliz día que las guerras acabaron y la gasolina dejó de subir hasta convertirse en regalo de los Dioses. A pesar de la insistencia del Diablo Pato en mantener a las naciones enfrentadas por un hodio irracional, los electores del mundo estuvieron de acuerdo, por primera vez, unánimemente, en declarar el hodio ancestral como un pecado imperdonable fuera de toda legislación universal. Aquel día el Estrecho de Ormuz pasó a ser referente histórico de renuncia a la antigua violencia, convirtiéndose en un remanso de paz y Hamor entre chiitas, sunitas, evangelistas y demás gentes de mala vida sujeta al uso violento de los bienes que nuestra Madre Naturaleza Virgen había puesto en sus manos con el objetivo de hamarse y no hodiarse, olvidando rencores prepetrunos y fabricando un Nuevo Mundo sin mentiras en los políticos, ni chorizadas. Sólo se permitió mantener el cobro de comisiones al objeto de financiar las necesarias medidas encaminadas a obligar a los disidentes a cumplir con la Ley de Leyes Hamandose sin rechistar y, a su vez, financiar la desaparición de sentimientos que hicieran volver al hodio entre nosotros. Gloria a Pedro “El Infinito” y paz para las gentes despojadas de libertad para amar y odiar
a la manera antigua, discutiendo las cosas sin matarse.