Hace ya tanto tiempo...
Hoy la memoria vuelve a envolver mi historia, vuelve al recuerdo vivo de tu vida, siempre unida a la mía, siempre de la mano, como un retoño nuevo en el camino de tus pasos. Hoy de nuevo me acerco a tu retrato recordando que un día me hiciste un gran regalo, aquella infancia dulce y los años que tanto me enseñaste, siempre fuiste mi guía, aunque a veces, la tormenta me alejara de tu voz y me perdiera en el camino, mas tú nunca cejaste y siempre estuviste conmigo, y diciendo mi nombre me llamabas. Y yo sentía la dicha de saberme querida y ser de ti, transmitir todo lo que llegaste a enseñarme y lo que aprendí de ti nunca lo he olvidado. Hoy canto para ti este poema de versos que se escapan al pasado, mas hoy te siento vivo en estas pobres rimas de mi alma, donde la poesía ha derramado el tarro de perfume que vuela para sentirte aquí, en el amanecer de este ocho de abril, tu comienzo y tu fin. Tu nacimiento a este mundo, aquel lejano abril de hace ya tantos años.
Pero también el día de tu partida, cuando tu existencia entre nosotros se agotaba y culminando volaste hacia la Vida donde ya no hay muerte, ni llanto, ni dolor. Y ahora evocando tu ser, pienso en ti y tu recuerdo se hace vivo en mis días. Se hace fuerte y no se ha de borrar, pues sigues aquí a mi lado, te siento a cada paso, es como si estuvieras de manera presente. Oigo tu voz en mí cómo me llama y sigues enseñándome el camino para que no me pierda y mis pies no tropiecen y no pueda ocurrirme nada malo. Hoy canto para ti, porque te quiero, mis versos vuelan hasta ti tejiendo mil poemas donde expresar mi canto. Donde poder desenvolver mi llanto, y arrullarme en tus brazos.
Y sentir que me llevas como cuando era niña asida de tu mano. Nada podía ocurrirme, nada podía pasarme. Hacías que el peligro se esfumara. Hace ya tanto tiempo, y, sin embargo, me parece que aún estás aquí conduciendo mis pasos, mostrándome el camino verdadero. Aún guardo en lo profundo aquellas advertencias y enseñanzas, hoy sigo dejándome exhortar por tus buenos consejos. Jamás podré olvidarte, siempre llevaré en mí tu esencia y el compás de un latido que canta. Tu voz no se ha apagado, la llevo en mi silencio. Hace ya tanto tiempo y tú no te has marchado.