Powered by
HACEMOS GLOBAL LO LOCAL

Guitarra

Así vuelvas, guitarra, a sonar pura, con caricias de manos hechas, garras temblorosas, perdidas las amarras del mástil que te dio tanta dulzura. Así te veas cubierta entera de miel, y sigas siendo siempre aquella dama, que hacía de mis tristezas pura llama, y a mis lágrimas daba, sabor de hiel. Así caiga el uranio enriquecido, quedando tú y yo solos en el mundo sin casas, ni caminos, ni sentido, que no compartiré contigo el rumbo, ni la vida, la muerte, ni destino eterno, aunque solo sea un segundo. No te vayas. Dicen que dice la Luna que le debes la sombra de aquella noche oscura. Dice que no la rompas que solo le queda una con tu mirada oculta. He dicho que tú nunca llevaste cuenta ninguna, por lo que oculta en su cara oscura. De un ácido rosa que aún perdura, sabemos los dos que por la Luna navegamos antes que nave alguna. Y aunque en su cara oculta, oculta tu luz, solo es Luna porque la miras tú. ¿De qué iba a ser la Luna Luna, si no fuera por tu luz? ¿De dónde ese brillo azul? Si te quedas, si no te vas, la Luna ha dicho además que hasta la vuelta se dará, que lo oculto mostrará y no permitirá jamás que nadie la vuelva a pisar. Y si alguien la quiere mirar limpia, pura y sin humillar tu mirada devolverá. No te vayas... La Noche se me ha quejado. Dice que te has bajado las estrellas una a una, las escondes en tu cuna y dejas el cielo a oscuras. He dicho que cada una es dueña de sus locuras, que no te bajas ninguna.