Como periodista jubilado, pero ante todo ciudadano de un Estado social y democrático de Derecho, quiero trasladar mi apoyo y solidaridad a todos aquellos y aquellas profesionales de la televisión y la radio pública española que fueron insultados, acosados o agredidos en el desempeño de su trabajo cuando contaban las concentraciones convocadas por la convivencia (¿?) y en solidaridad con Ceuta, tras la crisis migratoria registrada a finales de julio. También algunos de otros medios. No he observado en numerosos vídeos y reportajes visionados que ningún probo ciudadano realmente comprometido con la causa de Ceuta reprendiera a esos valientes patriotas que se abalanzaban literalmente contra ellos y ellas. Hace tiempo que se abrió la veda a la caza del periodista a la par que la del inmigrante, según la doctrina voxista del diputado Figaredo. No de cualquier periodista, por supuesto, el foco se ha colocado ahora en los de RTVE por razones evidentes.
Mientras mostraban solidaridad con Ceuta, en las concentraciones convocadas por la presidenta de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) María José García-Pelayo, meritoria militante del PP y alcaldesa de Jerez de la Frontera, secundada por centenares de ayuntamientos, también gritaban los eslóganes de rigor: ¡Telepedro manipulación! Y ¡Pedro Sánchez, hipo de puta! Este último ya lo consagró con desparpajo, y en el Congreso, esa estadista de altura que es Isabel Díaz Ayuso. Lo digo en serio, tan alto mira que sólo ve áticos cuando observa los perfiles urbanos de su Madrid.
No creo que la señora García-Pelayo convoque ahora concentraciones de desagravio y solidaridad por estos periodistas, ni siquiera por una profesión que debe ser igualmente pilar de un Estado democrático y de Derecho, aunque también, como a la política y a su sociedad, le haga mella la gangrena. Tampoco las convocarán los probos alcaldes y alcaldesas que han secundado las de este miércoles con mucho afán. Da igual, compañeros. Muchos nos sentimos honrados por vuestra determinación y aplomo para intentar cumplir con vuestro trabajo. Quisiera también trasladar mi solidaridad y apoyo a los socialistas que viven y trabajan en Jaén, por extensión en España, ciudadanos honrados la inmensa mayoría. Tampoco es aceptable el señalamiento de una ideología democrática y a quienes la hacen suya. Lo digo por la descalificación que reiteró este miércoles en la Plaza de Santa María de Jaén, durante la concentración y megáfono en mano, un ciudadano refiriéndose a ellos. Sí, a los socialistas. Tampoco escuché en un vídeo publicado por este periódico que la honrada ciudadanía que le circundaba le hiciera el más mínimo reproche. Todo sea por Ceuta, que no se vende, se defiende. También me asiste a mí el derecho de defender a mis compañeros cuando intentan taparles la boca o amedrentarles.