Creemos que las ideas nacen en el lóbulo frontal, pero la creatividad se parece más a sintonizar música, que no inventamos, en una frecuencia de radio. Somos receptores que atrapan un fotograma de la película cuántica para darle forma y defenderlo, igual que defendimos nuestra opción al meter la papeleta en las urnas el domingo pasado para imaginar el porvenir. Los intereses ciudadanos deben manifestarse en conjunto, y por eso mismo intentan separarnos. Mientras el mundo se distrae con conflictos comerciales, las decisiones colectivas se vuelven urgentes. El aumento del teletrabajo en el sector público y privado atomiza una sociedad que diluye sus reivindicaciones obreras y su capacidad de presionar unidos. Aislados, sin espacios comunes, las plataformas de Big Data también nos controlan. Primero extraen nuestros datos y luego el algoritmo nos inunda para dirigir nuestro pensamiento. El pueblo soberano debe evitar que los tecnólogos nos construyan el futuro. Urge recuperar la conciencia social y exigir mayores posibilidades reales de participación en las cuestiones que nos afectan. Frente al aislamiento tecnológico, sintonizar en la misma frecuencia sigue siendo nuestra mayor fuerza.