Feliz cumpleaños
Tuve la suerte de conocer a aquellos grandes jugadores que protagonizaron la mejor época del Real Jaén, los que consiguieron que el club jiennense figurase en la mejor historia del fútbol español. Yo era un chavalito pero, después, fui amigo de muchos de ellos, con los que mantuve un contacto entrañable, como José Luis, “Sport”, Arregui, Cerrillo, García Ojeda, Orencio, “Ficha”, Astarriaga que ya no están entre nosotros y otros, que los siguieron en esa línea brillante, jugadores inolvidables como Calabuig, Solaegui, Monterde, Torres, Pedraza, Pablito, Heredia, y algunos más con los que, aunque residen fuera de Jaén, aún mantengo de vez en cuando una amistosa conversación. Fueron grandes profesionales y excelentes personas. Y siguen siéndolo. No hay ni uno sólo de ellos que no añore su paso por el club y que no esté deseoso de volver a nuestra ciudad para evocar recuerdos y saludar a los amigos que aún quedamos por estos pagos.
Hace unos días recibí una llamada de una señorita llamada Vanesa. Me dijo que era la hija menor de Antonio Pedraza, aquel jugador que conquistó a la afición jiennense con su fútbol exquisito durante tres temporadas. Pedraza, natural de Ecija, llegó al Real Jaén, junto a Enrique Torres, procedentes del Linares, en la temporada 1977-78. Coincidió con jugadores como Aguinaga, Sánchez, Monterde, Lacalle, Cruz Carrascosa, Oruezábal, Martín Vila, Calabuig, Melenchón, Morera... y otros más que en nada se parecían a la mayoría de los que hemos ido viendo vestidos de blanco en las últimas campañas. Pedraza jugaba como interior, pero, por circunstancias, en el Real Jaén tuvo que hacerlo de defensa líbero, ese estilo que creó el alemán Bekembauer pocos años antes en la Bundesliga, y en el que Pedraza sentó cátedra. Su fútbol era arte.
Vanesa me comunicó que el próximo sábado está previsto un entrañable homenaje a su padre con motivo de su cumpleaños. Total, 67 años de nada. La familia, conocedora de nuestra buena amistad, me invitó al acto. Me hizo ilusión pensar en ese momento de la sorpresa y del abrazo al jugador que admiré y al hombre que tengo un gran afecto. Ya les vengo diciendo que uno no está para ciertos trotes. Pero estaré de pensamiento junto a él y su familia, su esposa, Mari; sus hijos Antonio, Elena, Noelia y Vanesa y sus 6 nietos. Feliz cumpleaños, gran amigo.