Los sueños son un estado mental en el que se produce una mezcla incoherente entre la realidad y la ficción de cada persona. Hay que distinguir entre los sueños conscientes, que tienen lugar cuando cada individuo piensa en aquello que le gustaría realizar y conseguir en cada momento determinado y a lo largo de su existencia para lo cual tendrá que poner los medios necesarios a su alcance para intentar hacerlos realidad, y los sueños inconscientes cuyo contenido es incontrolable y que son efímeros ya que se desarrollan sólo cuando la persona duerme, dejando después un recuerdo.
El auge de las redes sociales hace que los sueños conscientes tengan una nueva dimensión debido a la posibilidad que ofrecen a los usuarios para comunicarse y hacerlos visibles a todo el entorno humano próximo, conocido o desconocido, por medio de la publicación de estados en los que se informa sobre impresiones, deseos o situaciones mentales, materiales, ambientales o de cualquier otra índole que cada cual considere significativas y estime conveniente mostrar. Publicar estados en cualquier red social, en especial WhatsApp, es una nueva forma de comunicarse con un colectivo amplio ante el cual cada usuario se expresa por medio de un contenido que puede ser una frase, una imagen convencional, una fotografía o cualquier otro pensamiento trivial o personal que indica un estado de ánimo o cualquier otra intención que puede visualizar e interpretar quien acceda al contenido a través de la red. La persona que publica estados podrá conocer la identidad de todo el que los vea y de esta forma tener información del interés que despierta en cualquier persona concreta sin que sea necesario un contacto físico o verbal. De hecho, es una forma de comunicación bidireccional quiera o no quiera el posible receptor, actúe o no ante lo publicado. Si actúa muestra interés y si no reacciona después de hacerlo anteriormente es posible que esté mostrando indiferencia (ghosting) hacia el autor del estado. Y esto nos revela algo sobre la personalidad tanto de aquel que publica, o sea la persona que ha decidido mostrarse a los demás por medio del estado, como la de aquel que observa, que ha decidido indagar en la vida del otro.
Hay variedad de tipos diferentes de autores de estados en WhatsApp y todos tienen algo que decir o dar a conocer, pero los más comunes son aquellos que quieren compartir experiencias y momentos agradables mostrando imágenes de su propia vida, reuniones familiares, viajes y otros eventos en los que se muestra la alegría de vivir. Otros publican emociones y frases de afirmación propia con las que se sienten empoderados y se manifiestan como seres que han llegado a esta fase de la vida en la que son fuertes después de superar graves dificultades que pertenecen a un pasado ya superado. Son aquellos que gracias a esto dicen haber logrado formarse una identidad en la que sienten que disfrutan de un gran equilibrio personal. También existen aquellos que publican cosas intranscendentes tales como santorales, precio de la luz por horas, fiestas de barrio, imágenes de santos y ermitas e incluso fotos íntimas subidas de tono y fotos de bebés y niños de manera muy irresponsable. Y por último aquellos que no publican nada.
Al otro lado de la pantalla están los que observan, que pueden interactuar o permanecer en la oscuridad, aunque como ya hemos vista anteriormente dejan huella de su paso para aquel que publicó el estado. Es evidente que cada uno contempla el estado de otros e interpreta aquello de forma diferente según su propio ánimo y la simpatía o afecto que pueda sentir por el autor. También hay personas que gustan mucho más que otras y por tanto sus publicaciones tienen un interés especial para sus posibles destinatarios. Y además están los que sólo observan y suelen revisar todos los estados sin interactuar nunca; algunos de ellos tienen vocación de entomólogos, pero la inmensa mayoría son fisgones y émulos de Peeping Tom.
Los estados de WhatsApp al igual que los sueños inconscientes desaparecen después de un intervalo de tiempo, dejando en la mente de aquellos que los contemplaron un recuerdo, una opinión o una imagen favorable o no sobre el autor.