Powered by
HACEMOS GLOBAL LO LOCAL

Es un burro

Disculpen, quise decir más arriba “es un bulo”. No es un burro, pero es una burrada, eso sí, como suelen ser todos los bulos. De nuevo la derecha ultra y la ultraderecha españolas se unen para competir entre ambas siguiendo las consignas de los ultras de toda Europa y de América para poner bajo sospecha la limpieza de los procesos electorales con bulos. Siempre es necesario sembrar la duda sobre el sistema electoral y erosionar la democracia. En España es paradójico ya que las tres últimas elecciones, las autonómicas, las han ganado y han llegado al poder con los pactos de la vergüenza. Se han decantado estos admiradores de Donald Trump por atacar uno de los eslabones del sistema como es el voto por correo, como ya pudimos ver en el bulo que se extendió desde Extremadura en sus últimas elecciones. Han corrido a copiar a su fuente de inspiración, el trumpismo. Y se han sumado a esta campaña simplemente para competir con los ultras. Desde el PP se insinúa que habrá un hipotético fraude electoral montado a través de la ley de nietos. Esa disposición que permitirá acceder a la nacionalidad hasta la tercera generación de los descendientes de emigrantes españoles, es decir, nacidos en España, que tuvieron que huir al exilio tras la Guerra Civil o por la persecución durante la dictadura. Se pueden decir muchas cosas al respecto de esta ley, pero desde luego no somos una excepción en Europa donde existen normas similares en Alemania, Austria, Hungría, Bélgica, Reino Unido, Italia o Portugal. Todos estos países tienen leyes que otorgan la nacionalidad a descendientes de personas que perdieron la ciudadanía por motivos políticos, raciales, religiosos o de género.

En nuestro país el debate de los últimos días se ha centrado en la acusación de la derecha ultra y la ultraderecha sobre un supuesto pucherazo o ingeniería electoral practicada por nuestro Gobierno para fabricar votantes para las próximas elecciones generales y municipales que se celebrarán en el próximo año o antes. Lo importante es sembrar la duda con bulos. La realidad es que esto es un bulo, un disparate. Lo primero que hay que dejar claro es que una “disposición adicional” es un artículo, un artículo de una ley. Están usando las palabras para confundir a la ciudadanía, están usando palabrería que no significa nada para tratar de confundirnos. Es un artículo de la Ley de Memoria Democrática. Y está en esta ley porque busca reparar lo sucedido con el exilio. Por cierto, medio millón de españoles se fueron y salieron, esa vez sí, del censo electoral, eso sí cambió el censo. Ellos salieron obligados y se viene a reparar eso. Y se hace con uno de los últimos artículos de esa ley, y se llama disposición adicional, no hay más, ni hay que engañar a la gente. Es así de simple.

También es mentira que se esté acelerando el proceso. En realidad, va tremendamente lento. Y hay que criticar precisamente a nuestro Gobierno por la lentitud a la hora de aplicar esta ley. Dos millones y medio de personas han pedido cita para presentar los papeles, se ha dado cita a un 5% o un 7% y se ha dado esa cita a muchas de ellas para el 2030. Se está tratando de ayudar a los consulados, pero va muy lento. Cuando lleguen las elecciones del 2027 puede que un 8% o un 10% de las solicitudes se hayan resuelto, esa es la realidad.

Y no olvidemos que la solicitud es para tener la nacionalidad española, no es una solicitud para pedir poder votar. El 90% de las personas que piden la nacionalidad, que viven en otros países, lo que quieren es el pasaporte español que les permite muchas cosas como poder viajar de otra forma y no tienen ningún interés en votar. Entre las personas nacionalizadas el porcentaje de ellos que piden el alta consular necesaria para tener después acceso al voto es del 0,5%. Toda esta polémica es un invento, un bulo. Se necesitaría contratar a cien mil funcionarios para realizar estos trámites y que pudieran votar esas personas, si supuestamente quisieran votar y, además, a un partido en concreto. Esto es ridículo. Se están utilizando medias verdades para mentir y alimentar un bulo.