Había pensado en política pero ya hay demasiada gente hablando del asunto. Está podrida cual manzana caída a destiempo en el lodazal de la huerta. Es triste ver la situación del huerto en el que no paran de caer manzanas podridas que lo cubren todo. Lo sencillo sería huir de debates que para nada sirven y vivir a la retranca de unos u otros, pero aquí no somos así. Nos gusta pensar sin necesidad de maestros pensadores de cada lado. Por eso en Andalucía somos menos independentistas. Cada uno es independiente y, además, no le contamos a nadie nuestro programa para cada día. Hemos forjado un muro individual que nos evita discusiones sin necesidad de llegar a negarnos a nosotros mismos. Una trampa que nos viene después de tanto engaño y promesa incumplida. La verborrea típica de la sanidad, la educación, etcétera, nos la trae al fresco, pues está desmadejada de tanto usarla. Es el discurso fácil al que nadie puede decir que no son importantes. Todos, absolutamente todos, dicen y han ofrecido lo mismo. Ninguno dice que vaya a beneficiarse de alguna manera, y eso nos lo pone difícil a los que estamos obligados a callar otros cuatro años so pena de ser señalados por los de enfrente. Así están las cosas cuando, de pronto, se presenta el asunto Zapatero, que no es bueno para nadie aunque presuma de su inocencia. Supongo que algo bueno se llevó de la paella que Manolo le preparó en “El Pelón”.