En Ascuas

    20 ene 2026 / 08:33 H.
    Ver comentarios

    Jaén sigue ardiendo a pesar de haber apagado sus lumbres. Bendito San Antón que con o sin fuego, volvió a hacer brillar a una ciudad que de nuevo un año más fue puesta a prueba y dio refugio a un sinfín de personas con ansias de volar a ras de asfalto. Las expectativas para muchos se cumplieron, para otros ardieron junto con las ganas de seguir luchando y de seguir intentando cumplir promesas. Hubo quien se quedó sentado esperando a ver pasar un esperado tranvía, quien se atragantó con rosetas al escuchar tanto cuento chino, y quien ahogó penas bebiendo vino en una bota de piel de cordero al son de melenchones. Eso sí, el calor del pelotón luchó hasta derrotar al frío y a la amenazante lluvia, sin conseguir arrebatarle las ganas. Ni una sola grieta consiguió desdibujar cada pincelada de colores con la que se iban pintando sus calles, hasta conseguir el mejor de los murales; norte, sur, este u oeste, la indiferencia de una dirección se hizo posible. Y ahora descolgarán las luces que la hacían brillar, y la apariencia dará paso a una aparente normalidad, pero lo cierto es que con o sin presupuesto para hacer frente a esta apariencia Jaén sigue ardiendo.

    Articulistas