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Elogio al pan

Hay alimentos tan habituales en nuestra vida que ponemos todos los días en la mesa y a los que apenas prestamos atención. Uno de ellos es el pan, cuyos orígenes se remontan, según restos arqueológicos encontrados en Jordania, a unos 14.400 años. Los que tenemos algunos años recordamos aquellas hogazas que duraban varios días. En las casas no se tiraba ni una miga. Cuando se ponía duro, nuestras madres preparaban unas migas, unas sopas o cualquiera de aquellos platos que sabían hacer con pocos ingredientes. Según datos del Ministerio de Agricultura, el consumo de pan ha descendido considerablemente desde los años sesenta, pasando de 134 kilos por persona y año a los 27 en la actualidad. Me preocupa que cada vez se compre menos pan, porque también da trabajo y mantiene vivos nuestros pueblos. Por eso admiro la labor de la Asociación Provincial de Fabricantes y Expendedores de Pan de Jaén, Apfepan, que reúne a más de ochenta establecimientos, con centenares de puntos de venta y centenares de trabajadores. Detrás hay muchas familias que viven de un oficio duro, levantándose cuando los demás todavía estamos durmiendo.

Estos panaderos llevan tiempo reclamando a las administraciones públicas un distintivo que permita reconocer el verdadero pan artesano y diferenciarlo del industrial. Y tienen razón, porque no todo el pan es igual. Hacer buen pan requiere oficio, tiempo y paciencia. Cuando entremos en una panadería de nuestro pueblo, pensemos en todo lo que hay detrás de una barra de pan. Comprar allí es ayudar a que ese horno siga encendido. Y en Jaén, hablar de pan tradicional es hablar de aceite de oliva. ¿Quién no recuerda aquel hoyo de pan con aceite que nos daban de pequeños? ¡Qué buena merienda! Hoy seguimos disfrutando de algo tan sencillo como una tostada con un buen aove. No hace falta mucho más. Este mes, con motivo del Día Mundial del Pan, Apfepan organiza mañana un encuentro en la lonja de la Diputación de Jaén, con degustaciones de pan artesano que estará acompañado por una pipirrana preparada por la Cofradía Gastronómica “El Dornillo”.