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viernes, 19 julio 2019
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URGENTE
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Ana Barberán

El tren que no viene

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En la Estación de Ferrocarril de Espeluy —antes nudo ferroviario y ahora poco más que apeadero—, se exhibía hace casi 40 años un Mapa de Ferrocarriles de toda España, en que llamaba la atención la escasa red existente en Jaén, Granada y Almería. Eran, junto a Extremadura, la España aislada. Esto era así durante la dictadura y sigue siéndolo en gran parte en la democracia. En los últimos tiempos, al menos, ya se ha puesto en marcha el AVE Granada-Madrid (dando un largo rodeo por Antequera) y Almería forma parte de la Línea del Mediterráneo, que unirá el Puerto de Algeciras con las grandes redes Europeas. En Granada se han iniciado también actuaciones para solicitar la conveniencia de una Línea Motril-Granada-Almería. Se ha tardado mucho, pero cosas importantes se están moviendo. Esto ha incrementado aún más la sensación de aislamiento para la ciudad de Jaén.

Por Linares-Baeza —antes gran nudo ferroviario— cada vez pasan menos trenes; nuestra capital no tiene vía de velocidad alta para conectar con Córdoba y comunicarnos con el AVE y no hay línea de ferrocarril útil y actual con Granada, imprescindible para conectar Jaén con el futuro Ferrocarril del Mediterráneo.

Basta hacer el trayecto Jaén-Madrid o viceversa para comprobar cómo desaparece la información sobre la velocidad del tren en los vagones cuando entramos o salimos de la provincia. La lentitud exasperante es también la nota definitoria del trayecto Jaén-Sevilla hasta llegar a Alcolea, en la provincia de Córdoba.

No tenemos vías rápidas, ¿alguien sabe algo sobre el estado de ejecución del tendido de alta velocidad Jaén, Linares-Baeza, hasta Alcázar de San Juan que comenzó hace ya más de quince años?, ¿continúa aún, o ha sido definitivamente abandonada?

Los vagones que se utilizan en nuestra provincia y el equipo motor son los modelos ya desechados en otros lugares. Se necesitan nuevas líneas ferroviarias, infraestructuras y electrificación moderna y máquinas y vagones más actualizados y cómodos. A nuestras líneas le llaman media distancia, y por sus paradas e incomodidades son trenes de cercanías. Jaén ha estado secularmente aislada por ferrocarril, y lo peor es que no contamos nada en esta materia. No formamos parte de las preocupaciones de ADIF y Renfe, sea cual sea el Gobierno que tengamos.

La situación es escandalosa. Durante mucho tiempo hemos exigido soluciones concretas para la modernización de infraestructuras, aperturas de líneas y a una reclasificación de horarios que no nos sitúe en el final o en el olvido. Se debe de entender que ya que no nos conceden ser un destino u origen preferente, que nos permitan unas estaciones de paso reconocidas, reconocibles y actualizadas. Tenemos el diagnóstico, muy estudiado por el Consejo Económico y Social Provincial, conocemos la viabilidad de las medidas, los organismos a intervenir y los efectos positivos de las mismas. Falta el empuje político que ha sido escaso o ignorado.

Esto no es nuevo, hace más de 25 años yo asistí a una gran manifestación en Jaén para presionar y evitar el desmantelamiento ferroviario de la provincia. Hoy por comparación, estamos bastante peor. El flamante alcalde de Jaén nos convoca el 14 de julio para una caravana en defensa de nuestras aspiraciones a tener un ferrocarril del siglo XXI, para superar el abandono.

Yo que ustedes, atendería su llamada, esto no es un problema de afinidades políticas. Es un problema que tiene JAÉN.