Ya está aquí otra vez el verano, aunque cada año nos llega con más anticipación, es en esta primera semana cuando ya podemos ponerle números a las olas de calor y a los días en donde comienzan y terminan las vacaciones. De momento los de Primaria y la ESO ya disfrutan su veraneo, pronto les seguirán el resto de estudiantes y universitarios, y de julio a septiembre será el turno de los currantes quienes disfrutarán de su suspensión temporal del trabajo. Con esas miras y esos números de calendario, pareciera que todos vamos a estar ociosamente ocupados este verano. Ciertamente son muchos los que con todo merecimiento se han ganado su descanso y disfrute veraniego, cada cual llegue hasta donde pueda, y para todos mis mejores deseos. Sin embargo, como siempre pasa, son mayoría las personas a las que por distintas circunstancias la temporada estival solo les causa más desasosiego y tristeza. Pienso en los ancianos que se apañan solos en su hogar y apenas pisan la calle en verano, en aquellos que no tienen aire en condiciones ni chilanco donde bañarse y en los niños que en un viaje en bus de ida y vuelta disfrutan de unas horas en la playa.