El regalo de nuestra fe

    26 mar 2026 / 08:30 H.
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    Se acaba de celebrar una nueva edición de la Feria de los Pueblos de nuestra provincia de Jaén con el rotundo éxito de la asistencia de unas veinticinco mil personas. Una feria en la que, una vez más, hemos podido disfrutar de la riqueza de nuestros 97 municipios jiennenses y descubrir nuevas realidades que nos esperan para visitar, contemplar y degustar. Una Feria en la que la Semana Santa también ha tenido su espacio y es aquí donde hoy me quiero fijar para destacar lo que durante la próxima semana va a celebrarse en los pueblos de nuestra diócesis. El próximo domingo comienza la Semana Santa, que es el “corazón del calendario litúrgico cristiano”. En ella se conmemora y se revive los misterios centrales de la fe cristiana: la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Una semana en la que se peregrina de la tristeza al gozo, de la “oscuridad del Viernes Santo hasta la luz radiante de la Resurrección”. Días para “vivir con sobriedad la pasión y muerte de Jesús para luego celebrar, rebosantes de alegría, la gloria de la resurrección”. Jaén es única y por las calles de nuestros pueblos van a desfilar preciosas imágenes de la vida de Jesús, de gran valor artístico, que nos van a ayudar a rezar y revivir lo que padeció y sufrió hace más de dos mil años. Una vida llena de sentido y cargada de valores vigentes en cada momento de la historia que si los interiorizamos y los hacemos realidad en nuestras vidas seremos felices procurando la felicidad de los demás. La Semana Santa la viviremos por las calles de nuestros pueblos y ciudades, pero sin olvidar lo que ha dicho nuestro Obispo de Jaén, Sebastián Chico, “la Semana Santa se vive también en la parroquia”. Así, en la innumerables parroquias de nuestros municipios provinciales, celebraremos el triunfo de vida sobre la muerte; la alegría de que una vida entregada, la de Jesús, es fruto de bienes y bondades para los que creemos en Él. En los próximos días, nuestro Jaén Paraíso Interior nos va a hacer partícipe de ese otro “paraíso interior” que nos regala nuestra fe cristiana cada día, en cada momento que vivimos y compartimos.

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