El plato vacío

    04 abr 2026 / 09:45 H.
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    La escalada de precios en los supermercados ha dejado de ser una fría estadística macroeconómica para convertirse en un drama diario en los hogares. Mientras las grandes cadenas anuncian beneficios récord que rozan la indecencia, las familias españolas hacen malabarismos imposibles para llenar la nevera con dignidad. La encuesta de marzo realizada por Facua a más de 4.200 consumidores, concluye que 7 de cada 10 exige imponer topes legales a los precios para frenar la escalada en productos indispensables. Es necesario establecer topes temporales a los márgenes de beneficio en productos básicos. No se trata de atacar la libertad de empresa, sino de respetar el mandato del artículo 128 de la Constitución Española que subordina la riqueza del país al interés general. Porque incluso reducir el IVA al cero por ciento es papel mojado, si las distribuidoras absorben esa diferencia para engordar sus ganancias. En este sentido, se necesitaría una vigilancia que garantizara el alivio real de la carga económica sobre el consumidor final, priorizando el comer sobre el especular. Pues como dijo Séneca, un pueblo hambriento no escucha razones, ni le importa la justicia, ni ninguna oración le doblega.

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