El negocio de las terrazas

    29 jun 2022 / 16:25 H.
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    La pandemia trajo efectos colaterales para quedarse; las terrazas no son nuevas, ni el uso todo el año tampoco; se han generalizado y cafeterías, bares y restaurantes las integran en el negocio como una prolongación saludable; los usuarios han pasado la pandemia al aire libre, más seguros que en espacios cerrados. Pero no todo son ventajas, el fenómeno tiene otras vertientes; pequeños bares que explotan fuera superficies diez veces mayores que su propio local, con la competencia desleal que suponen para los demás. La proliferación y extensión de las terrazas ha exaltado la avidez recaudatoria de los Ayuntamientos, que encuentran fácil financiación “vendiendo” el uso de trozos de calles y plazas sin merma de los impuestos y hacen caja con poco esfuerzo. El coste de ello es la reducción del espacio para los viandantes, se priva a los ciudadanos de a pie del uso común de la vía pública y se crean problemas para deambular o pasear y la molestia de los vecinos por los nuevos “botellones” tolerados. Hasta genera una mutación del urbanismo: crear espacios susceptibles de ocupación comercial con merma del arbolado y el mobiliario urbano, como ocurre en algunas plazas del centro de Jaén.

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