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El mercado del aceite (II)

En un artículo anterior exponía algunos datos sobre el mercado del aceite que influyen en la forma de fijar el precio de venta al que se someten los productores, con especial atención a los resultados estadísticos que ofrece el sistema POOLred que es la referencia nacional que marca el precio medio de todas las calidades. En dicho artículo concluía afirmando que el actual sistema de fijación de precios es manipulable por la falta de garantía de veracidad de los datos que le sirven de entrada al sistema y que sería necesario auditarlos por un organismo estatal para corregir ese grave problema que contribuye a que el precio al que cotiza el aceite un año tras otro no llegue a cubrir los precios medios de producción, excepto en muy contadas y raras ocasiones.

Dejaba abierto el análisis de otros factores adicionales que contribuyen también a fijar ese persistente precio de ruina que soportan los productores, que de acuerdo con los datos de POOLred en el momento en que escribo estas líneas tiene un precio medio ponderado de las tres calidades más cotizadas (Virgen extra, Virgen y Lampante) de 3,29 euros/kilo, cuando los precios medios de producción están en una horquilla que va de los 3,10 euros para el olivar en seto a los 4,7 euros para el olivar de secano, sin contar el olivar no mecanizable que supera con creces los 5,20 euros. Se puede afirmar que el precio medio de producción del aceite virgen extra es superior a 3,50 euros/kilo. Ante esta situación, además de mantener la prohibición de vender por debajo de los precios de producción es necesario que cada año de fijen eso precios en función de la cosecha y calidad por medio de un organismo oficial competente para hacerlo, que además garantice que ningún contrato se firma y ejecuta vulnerando a la baja ese precio establecido.

Otro factor que es fundamental considerar en la formación del precio del aceite, es el de las importaciones de aceite extracomunitario de países tales como Túnez, Turquía, Argelia y Marruecos para ser envasado y etiquetado como aceite de la Unión Europea y distribuido por marcas de prestigio mundial con sede en Italia y España. Esta práctica es un fraude generalizado al que hay que poner fin porque esos países productores no tienen que cumplir con las regulaciones laborales y fitosanitarias de producción que soportan los países comunitarios y por tanto producen aceites a precios sensiblemente inferiores. Sin embargo, distribuidos con la ‘garantía’ de esas marcas europeas se venden al mismo precio que el aceite español a los consumidores y esto desprecia la evidente diferencia de calidad que existe a favor de nuestro aceite y con ello se devalúa su precio. Además de ese fraude sobre el origen del aceite, es una práctica habitual de los productores extracomunitarios fijar el precio de venta de sus aceites unos 25 céntimos de euro/kilo por debajo del precio de referencia POOLred.

Por esta razón en este momento es muy importante que Deoleo quede bajo control español (Dcoop o Acesur), ya que si queda en manos de distribuidores italianos (Coricelli) es muy probable que se priorice la compra de aceites tunecinos en detrimento del aceite español. Vigilar y tutelar ese proceso de concentración del canal de distribución es una acción prioritaria e imprescindible que corresponde al gobierno español. Esperemos que el ministro de Agricultura, ponga atención al asunto del fraude en origen y a esta posible y nefasta concentración de la distribución en manos de los italianos. El Sr. Ministro tiene mucho que conseguir en esas dos áreas y no podrá lavarse las manos y decir que no le avisaron. Su tarea consiste en proteger a los productores españoles y controlar la expansión de los productos sin control de terceros países, como son los aceites tunecino, turco, marroquí y argelino.

También es necesario controlar la difusión de falsas expectativas de inmejorables cosechas futuras que se producen cuando apenas ha comenzado la floración del olivar, allá por el mes de mayo de cada año. Esas previsiones provocan una caída forzada del precio del aceite en origen porque el mercado reacciona de inmediato a la baja e incluso se produce un colapso en el ritmo de compra por parte de los distribuidores, que dejan de comprar para seguir forzando operaciones a más bajo precio.