Powered by
HACEMOS GLOBAL LO LOCAL

El mercado del aceite

A lo largo de los años y desde que tengo el honor de escribir en estas páginas de opinión he publicado algún que otro artículo sobre el paisaje de nuestra tierra, el olivo, la aceituna, el aceite de oliva y otros temas relacionados con las tareas que se desarrollan para mantener, conservar y hacer producir al olivar, tanto desde un punto de vista social, ya que es fuente de trabajo de todos los pueblos de Jaén, como desde su rendimiento económico que es básico para los agricultores que cuidan ese patrimonio que les sustenta, cuando consiguen vender el producto a precios que sean rentables, meta que no todos los años se hace realidad. De hecho, el precio al que cotiza a día de hoy no llega a cubrir los precios medios de producción teniendo en cuenta la subida de los fertilizantes, los combustibles y demás gastos generales de explotación necesarios para la actividad.

El mercado del aceite de oliva tiene una estructura compleja que está orientada a satisfacer la demanda de los consumidores, favoreciendo a los intermediarios a costa de los legítimos intereses de los productores. Esta afirmación a la que he llegado observando el comportamiento de los precios a lo largo de muchas campañas puede parecer demasiado rotunda, pero considerando los factores que inciden en el precio de venta a granel del aceite no hay duda de que está bastante ajustada a la realidad.

Los elementos fundamentales del mercado son los productores, el producto, los precios de cada una de las variedades y cómo se fijan, los distribuidores, los comercializadores y los consumidores. En teoría, el precio del aceite fluctúa en función de la cantidad disponible en un momento determinado (cosecha actual), previsión de próxima cosecha real o manipulada (aforos), estadística de informes de contratos de compraventa (POOLred), importación de cosechas foráneas legal y alegal (Túnez y otros), política de compras de los grandes distribuidores y consumo mundial actual y futuro. En un mercado libre como es el del aceite, es posible manipular todos esos factores a favor de parte, y de hecho esa es la realidad.

Veamos por ejemplo el sistema POOLred que es el referente nacional utilizado para la fijación de precios de todas la calidades y variedades de aceite de oliva. En Italia el equivalente es el sistema Ismea.

Hay que examinar cómo se fijan los precios de mercado por medio de POOLred. Se trata de un sistema que calcula los precios medios de las diferentes calidades de aceite de oliva tomando como datos las operaciones de compraventa que se realizan entre productores y compradores. Desde un punto de vista técnico es fiable y está operado con garantía de imparcialidad por parte de la Fundación del Olivar, pero dado que la fuente que proporciona los datos contractuales de forma voluntaria (no obligatoria por ley ni auditada por un organismo oficial ) son las partes que intervienen en los contratos, la calidad de los resultados puede ser inexacta, porque en teoría se pueden ocultar datos, se pueden introducir operaciones irreales y se puede diferir la introducción de datos, con lo que se distorsiona el mercado al alza o a la baja según interese a los intervinientes en los contratos. De hecho, la Fundación para la Promoción y el Desarrollo del Olivar y del Aceite de Oliva (titular del sistema POOLred) no se responsabiliza de la fiabilidad o veracidad de dicha información. Su única función consiste en la recepción, cálculo, almacenamiento y difusión de los datos de mercado que son proporcionados por las entidades productoras y comercializadoras. En consecuencia, para mejorar la fiabilidad de POOLred sería necesario en primer lugar que la introducción de los contratos fuese obligatoria por ley, también que se controle que el envío de datos se realice de forma automática cuando se emitan las facturas y por último que todo el proceso sea auditable por una entidad estatal.

De los otros factores tales como importaciones, aforos, política de venta a granel, falta de unidad de productores para fijación de precio mínimo de venta aceptable, oligopolios de distribución que influyen en el ruinoso precio actual del aceite y la posibilidad de venta directa al consumidor, trataremos en otra ocasión si nos es posible.