El jefe

    23 jun 2022 / 17:21 H.
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    Todos hemos padecido las impertinencias o pesadeces del jefe de turno a lo largo de nuestra vida laboral; y no hablo del bullying (acoso) que es una cosa mucho más seria y a la que no me refiero ahora. Cualquier persona adulta debe saber que ser jefe es mucho más difícil que ejercer de subalterno y atenerse a lo que le ordenan. No obstante, ocurre —a veces— que al peor soldado se le hace sargento, y ya la hemos liado. Hay jefes para todos los gustos. Dicen que los hay hasta buenos que tienen empatía con la tropa, pero eso es rara avis; lo que abunda es el individuo que se cree que sabe más que sus sometidos y no se deja aconsejar por ellos, aunque tengan más experiencia que él, pues su orgullo no le permite torcer su falsa dignidad ante alguien que debe obedecerle; por eso los hay que tiranizan con sus cuitas y preocupaciones a sus subordinados o les echan un buen rapapolvo cuando les viene en gana, sin tener en cuenta que a lo peor ha sido él (o ella) el que ha fallado; pero se queda tan fresco echando la bilirrubina y el enfado a su inferior queriendo encima que pronto se le pase el enfado, simpatice y olvide que no ha pasado nada y que le haga confidencias y aportaciones... ¡Es tan cansado aguantar las chinchorrerías del jefe!



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