Actualmente insultar en España es gratis y, como todo lo gratuito, está muy extendido. Bueno, en verdad siempre ha sido una afición muy nuestra. Las redes sociales, con el anonimato o sin él, han propiciado también que se insulte impunemente al que piensa o actúa de manera diferente. Pedro Sánchez en muchos actos públicos, estando presente o no, Isabel García Ayuso, José Luis Martínez Almeida recientemente en la acampada en Sol, son objetivos del insultador que suelta por su boca lo que le da la gana. No comparto esta afición. Soy partidario del silbido de toda la vida. Con él, muestras tu rechazo hacia la persona pero sin insultar. En los partidos de fútbol, se persigue y multa a los que a coro insultan al equipo rival o al árbitro en cuestión. ¿Es libertad de expresión insultar al prójimo? Puede ser, pero no recuerdo insultos a coro hacia políticos con ideas tan dispares como Carrillo, Suárez o Fraga. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Lo tengo claro; la polarización que sufre la sociedad española, en la que los políticos han conseguido enfrentarnos, nos ha llevado hasta esta situación que lamentablemente se ha normalizado. Insultarás al prójimo más que a ti mismo.