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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

El hechizo de Dios

Aunque pueda haber algunos “peros” a la visita papal, pues se podrían haber quedado sin adecuada respuesta algunas cuestiones de importancia, lo cierto es que Cristo nos ha visitado estos días. Hemos entendido, comprendido y compartido que hemos sucumbido a lo que maravillosamente definió Antonio Banderas como el hechizo de Dios. Es fácil cuando Él te visita en tu casa, y no cabe más que rendirse a su Verdad, que no ha sido más que la expresión de cada gesto de cada discurso, de una verdadera nueva humanidad, cercana y unida a los que más lo necesitan. La visita a Cáritas, la bendición de los niños, el abrazo a los reos, es decir, pura coherencia evangélica. Solo nuestros egoísmos podrían no aceptar un mensaje tan universal, y el Papa nos ha venido a reubicar junto a los pobres, a los no afortunados, a los emigrantes que honradamente quieren buscarse la vida. Comprendamos que cuando Dios está ahí, la vida es otra, y esa gracia es una suerte que te puede cambiar, pues conoceremos el bien y la paz interior. Ha sido emocionante cómo nuestro país se ha henchido del resurgir de la espiritualidad. Solo había que fijarse en las caras de quienes lo sentían de cerca. Será lo
que sea. Ha sido una bendición.