El déficit endémico en la provincia de infraestructuras modernas

29 dic 2020 / 12:29 H.
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A veces tengo el convencimiento que a Jaén con poquito nos contentan, siempre fue así y en la actualidad parece que no cambia la tendencia; cualquier infraestructura nueva nos resulta un enorme regalo. Puede que todo provenga de estar acostumbrados a poseer tan poco que el más mínimo caramelo nos supone un festín.

Hubo júbilo cuando nos construyeron autovías de paso, con destino a otros territorios, pasó cuando vimos crecer las presas de Giribaile o Siles, una no puede llenarse en toda su capacidad y la otra no tiene un sistema de regadío accesorio que permita mejorar miles de hectáreas de cultivo.

Se construyó un gran polígono, moderno y con una situación estratégica, Geolit, y alguien pensó que la mejor idea era que no tuviese acceso desde la autovía, con el agravante añadido de que se pudo llevar
a cabo en el mismo proyecto constructivo de la carretera
con el consiguiente abaratamiento de costes.

Acaban de finalizarse las obras de modernización de la línea ferroviaria Jaén a Espeluy, en concreto la variante de Las Infantas hasta el Polígono Nuevo Jaén. Toda mejora en una línea que cuenta con más de un siglo de vida es bienvenida, en este caso bien hallada sea. No son muchos kilómetros, apenas 8, pero aquí nos sabe a gloria. Eso sí, toca poner los puntos sobre las íes. Estos ocho mil metros no supondrán una rebaja sustancial de los tiempos de viaje, el viajero apenas notará cinco minutos, y eso en el mejor de los casos. Por contra hay algo que ha pasado desapercibido tras la gloriosa inauguración, de los 8 trenes que salían y/o entraban en Jaén, se suprimieron 4, y en eso nos hemos quedado, dos a Madrid y dos con destino Cádiz. Personalmente lo quiero todo, pero me contentaría con tener trenes, cuantos más mejor, aunque las modernizaciones, renovaciones y nuevas construcciones del trazado tuviesen un ritmo algo más lento, no quiero decir que hayamos de renunciar a tener unas vías del siglo XXI. A no mucha distancia de la capital, en las cercanías de Linares, hay otra gran obra ferroviaria que se comenzó allá por 2013 y que se paró “sine die” cuando las obras de explanación, desmonte y construcción de obras de fábrica iba a pleno rendimiento, se trata de la nueva variante entre Linares Baeza y Casas de Torrubia, un viejo diseminado junto a la actual estación de Las Madrigueras. Y esta variante si que supondría una mejora sustancial en tiempos y seguridad ya que su diseño para doble vía y velocidades en torno a los 200 km/h varían sustancialmente las condiciones del trazado antiguo de la línea Madrid-Sevilla, con más de otro siglo de vida a su espalda. Son ya demasiados años viendo como el abandono de la obra lo único que ha conseguido es estampas de decadencia y dejadez a lo largo de todo su trazado. Eso sí, en ese afán de las Administraciones de darnos el caramelito, vamos a tener un ramal que unirá la actual línea Madrid Sevilla desde la estación de Vadollano a Linares, una traza equipada hasta con tercer carril, para los profanos el método de compatibilizar ancho ibérico y el UIC, ancho internacional que usa Europa y en España el AVE. Una inversión que superará con creces los 30 millones de euros y cuyo servicio y expectativas, a día de hoy son nulas, ojalá Linares dispusiese de un entramado industrial, pero ni lo hay ni se le espera.

Y en estas estamos, aquí los jiennenses, que sabemos aguantar todo, lamiendo el caramelo mientras engañamos a nuestro estómago haciéndole creer que es un suculento pastel. Las administraciones hace tiempo que entendieron que en esta tierra nuestra no necesitan ponernos un buen cocinero, baste con un camarero que nos vaya reponiendo pequeños aperitivos de vez en cuando.

        
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