El club de la usura

18 ago 2019 / 11:07 H.

Las entidades financieras, sí, esas que rescatamos con nuestro dinero, que por cierto hemos perdido pues somos solidarios en grado sumo, siguen apretando las tuercas al usuario. En el Mercader de Venecia, Antonio se compromete a pagar a Shylock con una libra de su propia carne. Pues bien, los banqueros de este país están dispuestos a quedarse con toda la carne posible de sus clientes. Tras ser saneadas, con cargo al erario público, recurren a ERES continuos, aligerando el peso de empleados, unos 5.000 por año; nos desafían con cierre de oficinas, la España rural se queda sin bancos, y diseñan prácticas que resultan tan indecentes como humillantes. Así, la mayoría de operaciones se derivan a los cajeros, los recibos se pagan el día que a ellos les viene en gana, las pensiones se cobran la jornada que los “intocables” quieren. Algunos incluso quieren cobrarnos por ingresar poco. Y todo esto ocurre bajo la mirada perdida de un Gobierno y la aquiescencia de nosotros como usuarios. A no mucho tardar tocará coger todo nuestro dinero y, como antaño, meterlo bajo el colchón.