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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

El campo me habla de ti

El campo dibuja tus perfiles, tu rostro aparece retratado en él, con la belleza de tu luz y el murmullo que canta entonando la música de tus días. En él se pueden sentir tus formas, se percibe tu ser en la totalidad de los sentidos. Hoy he vuelto a descubrirte en los verdes que entonan melodías, en el azul que mezcla sus tonos con el gris y amarillo del cielo, que parece correr como si quisiera escapar rápidamente. El campo es el mejor mensajero de tu nombre, el máximo bastión de tu sonrisa. Y aunque en el jardín también se ve tu imagen, es en el campo donde mejor te noto, donde aprecio el orden desordenado de la flora, que borda de colores la hierba que alfombra la tierra. Qué bello es descubrir tu mirada en esos pequeños detalles donde te encuentro, esas fragancias dulces con que aromas el aire, y dejas que la brisa los conduzca y los lleve muy lejos.

El campo se transforma y deja que te asomes y entres sin llamar, porque ahora reinas tú, ahora es tuyo el espacio, el aire, la tierra y el entorno donde has venido a traernos el mejor regalo. El aire se ha hecho cálido y fresco, la lluvia riega la tierra y el arco iris vuela estampado en el firmamento de colores descoloridos. Vuelas con las alas de las inquietas mariposas y te posas con un beso sobre cerros y montañas. En el calvario has traído los rosas y amarillos, los morados y blancos... Las rojas amapolas que pueblan los caminos y visten con su alegre colorido desniveles donde el sol las busca para iluminarlas y que sus corolas brillen sobre el verde de la tierra donde te has posado. Me gusta verlas danzar por las mañanas con el suave vientecillo, y dejarme envolver en esos espacios donde las flores hablan de ti, pregonando tu nombre y declamando poemas dulces y de rimas sonoras.

El campo habla de ti porque te siente, se transforma, poco a poco, cuando tus pies descalzos bailan sobre la tierra, y vuelas, cantas, ríes y dejas que la lluvia riegue con sus gotas toda la superficie donde habitas. El campo me habla de ti, y yo te busco en él cada año que llegas, porque allí puedo disfrutar de tus formas y colores, de tus aromas y mejores sonidos. El campo me habla de ti, de tu faz, de tu luz y tus latidos...