Duelo a garrotazos

20 sep 2023 / 09:05 H.
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No somos conscientes de la riqueza cultural existente en España. Relegamos al cajón las ideas críticas. Museos que nadie mirará, ni lo expresado incidirá en la ciudadanía. La actualidad está representada en las pinturas negras de Goya. Una descripción de como abordamos los conflictos. La pulsión a la violencia como recurso de quien no cree en las ideas colectivas y el consenso. Personas que solo ven ganancia en el desprecio al conjunto global de las personas que convivimos en España. Muestran que vivir es un hecho pasivo que consumir, simplemente por haber nacido. Lo que nos hace ser lo que somos es la convivencia, interactuar en la diferencia y el respeto al otro. Considerar su modo de sentir, su identidad. La esencia democrática que compone a la ciudadanía. La que da forma a España. No es admisible la apropiación interesada, resignificando de que es España y su diversidad cultural, usando herramientas ideológicas y mediáticas para que asumamos lo que desean que seamos. Su identidad, su cultura hegemónica. La única. Una sola lengua, un solo modo de ver política, un solo modo de expresar las emociones y sentimientos de lo que somos. Consideran que son el poder real, el fáctico organizado en lobbies, ejercido a través de los organismos que logran dirigir. Lo que realmente nos identifica es la diversidad cultural, la del pueblo. Configurada por todos, los rasgos, valores y manifestaciones con la que convivimos todas las personas que vivimos en España. La Constitución reconoce que esta es la realidad. Configuramos una “nación” de naciones, concepto desarrollado y reconocido a nivel internacional. La organización en autonomías es su marco. Hay quien quiere ver que existe un problema territorial, tanto en Madrid como en Cataluña, cuando no es así. Votantes de distintas opciones, manipulados o no, quieren ver lo que no está escrito en la Constitución. La imposición por la fuerza y el desprecio a quienes no se identifican con su cultura esencialista y supremacista. Lo resume Sócrates: “Cuando el debate está perdido la calumnia es el arma del perdedor”. Esta es la posición de quien quiere autoarrogarse la representación de la identidad catalana siendo una minoría política de acuerdo a las urnas. No desean que se entienda que se ha vulnerado la ley creada en democracia, no una agresión a una cultura. Propio del megalómano, considerar que ellos son la identidad y la cultura, que criticar sus ideas es un ataque a toda una cultura. Es totalitarismo, no sentimiento catalán. Enfrente, fuera de Cataluña, los que construyen un discurso de rechazo al catalán, vasco o gallego; buscan rédito en el enfrentamiento como la solución. Falta el desarrollo constitucional para crear el marco que valore a las personas de cada autonomía, dar valor a su lengua como lenguas de España y a compartir las instituciones y organismos centralizados como se hace en los Países de la Unión Europea y en la propia Unión para la integración, no la sumisión el rechazo. “Mucho interés mediático e incultura”, dice mi amigo Ion. Un vasco enamorado de la forma de ser andaluza y de ser vasco. Se siente integrado y querido. Le encanta saber que aquí hay muchas personas a las que interesa la cultura vasca, la comida, los deportes. Como la pelota vasca. Práctica emocionante que nada envidia a otros deportes anglosajones, vasta interesarse por ellos sin prejuicios en la mirada.

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