El Nobel, Enrico Fermi, conocido por el desarrollo del primer reactor nuclear, formuló en 1950 una pregunta que aún intriga al mundo científico: ¿Dónde están todos? Nuestra galaxia es vieja; hay planetas habitables; los aminoácidos, base de la vida, pueblan el espacio; el tiempo disponible para su evolución es inmenso... ¿Por qué no vemos ni oímos nada? El economista Hanson Robin, para responderla, propuso su teoría del “Gran Filtro”: Una barrera casi infranqueable pone fin a las civilizaciones. Si ese filtro está colocado en los inicios de la evolución, nosotros ya lo habríamos pasado y deberíamos considerarnos afortunados, seres únicos e irrepetibles. Pero, si el filtro nos espera más adelante... Ese silencio es un aviso; el experimento se habría reproducido infinitas veces y el vacío demuestra que todas han fracasado. Ya somos capaces de mostrar nuestra presencia en el espacio; mas, también, de aniquilarnos con armas nucleares. ¿Será la inteligencia una mutación letal que aporta ventajas fantásticas a corto plazo y conduce a la destrucción total?