Siempre se ha criticado que el aceite de oliva se produce en Jaén y lo venden los italianos. Sin embargo, la realidad es que Italia cada vez tiene menos peso a nivel mundial en la comercialización de aceite, y produce un poco más que la comarca de la Loma en la provincia de Jaén. Desde hace años, la hegemonía en Estados Unidos la ha perdido Italia a favor de España.
Deoleo, es la empresa que posee las principales marcas de aceite de oliva a nivel mundial. (Bertolli, Carbonell, Koipe, Hojiblanca etcétera). Es una empresa española y su gestión resulta estratégica para el sector. En colaboración con importantes productores españoles promueve una política de calidad que, con escasos resultados, compromete a todos los integrantes de la cadena a certificar los procesos de fabricación y envasado de aceite para evitar fraudes por adulteraciones.
Esta compañía, está en manos de un fondo de inversión que ha decidido vender. Pugnan por esta entidad empresas productoras españolas como Dcoop, cooperativa de segundo grado formada por almazaras cooperativas de diferentes municipios de Andalucía. Sin embargo, ha irrumpido en la negociación la italiana Coricelli apoyada por un gobierno, nostálgico del pasado, que pretende recuperar lo perdido en el mundo del aceite. Resulta curioso que los abanderados del liberalismo como Trump o Meloni en la práctica son los más proteccionistas.
La adquisición de Deoleo por empresas con intereses lejos de España provocará incertidumbre, ya no sólo por la pérdida de poder de negociación que defienden los precios en origen, sino que va más allá, por la defensa de la calidad, la integridad del producto e incluso la seguridad alimentaria.
En la actualidad los productores sufren la debilidad de su posición en la cadena de valor, vendiendo el 90% de su producción a granel. A pesar del incremento desproporcional de los costes como el gasoil y los fertilizantes, el precio de venta se derrumba, con la amenaza de ni siquiera poder vender en campañas abundantes.
Todas estas son razones suficientes como para que el Gobierno de España se pronuncie, y si no participa a través de la SEPI en la adquisición de Deoleo, como con las aerolínea Plus Ultra, o próximamente la automovilística SEAT, al menos que active un escudo de protección de empresas de sectores estratégicos.
Perdemos demasiados partidos importantes frente a otros países y no me refiero a la sede de la final del próximo mundial. Endesa se fue a las manos italianas de Enel. En los ferrocarriles de España corren los Iryo apartando a Renfe de otro sector clave. FCC cotiza en Amsterdam, British Airways compra Iberia y hasta Campofrío será de los chinos.
Es urgente que el señor ministro de los olivos, como diría Socorro Mármol, se pronuncie y diga rotundamente que Deoleo se queda en España. Y que esa iniciativa valiente promovida por un grupo de cooperativas productoras pueda alcanzar el objetivo que todos deseamos. Que todo el aceite producido en España se venda envasado en origen, y no a granel.