Del virus a los clásicos

    05 jul 2020 / 10:28 H.
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    Una de las lecturas de mi confinamiento ha sido una espléndida obra de Carlos García Gual. “La deriva de los héroes en la Literatura Griega”. Arquetipos como Ulises que no gozan de facultades físicas especiales y que busca no la aventura sino sencillamente volver a su casa, sin otros enredos. Siempre me conmovió Héctor, que antepone a su propio honor y gloria la defensa de su ciudad. Y en otros sentidos Edipo, como héroe de lo absurdo, y para el que éste no es del todo bueno ni malo. Este personaje de Sófocles nos ilustra sobre un mundo cambiante que tanto tiene que ver con nuestras inquietudes pandemicas. Edipo, el personaje más trágico de Sófocles, es un hombre que tiene una carrera heroica y de pronto descubre que es un “asesino” que ha inyectado su virus, de forma inconsciente en la ciudad de Tebas. En realidad, de la obra de García Gual, el personaje que más me ha emocionado es Lisistrata, la heroína de Aristófanes que busca y consigue la paz frente a las convulsiones trágicas que la precedieron. Claro que las soluciones que aplican las seguidoras de Lisistrata serían demonizadas, hoy día, por los antifeministas: Lisistrata es la líder de una rebelión de las mujeres contra los hombres, a los que privan de sexo hasta que los hombres dejen de guerrear. Ya en la Grecia clásica, se mantenían por Aristófanes que el mundo sería mejor gobernado por ellas. La pena es que en Grecia las mujeres no participaban en la política. Ahora, sí. Tal vez, los efectos perversos de ese diabólico coronavirus, no solo se contraigan a la perdida de millones de ciudadanos del mundo, lo que resulta absolutamente trágico, sino también a las secuelas que arrastraremos quienes, aun estando vivos, (no se sabe por cuánto tiempo) han impregnado nuestro presente y nuestro futuro: primero, nuestra sabida pero olvidada contingencia, y segundo, la convicción de que es necesario practicar una saludable humildad. Si traigo a colación la obra de García Gual, y su atinada semblanza de héroes de la antigüedad, es porque, en la literatura griega existen prototipos para todos los gustos y las actitudes ante la pandemia. Ello, desde los arquetipos que pueden ser asimilables, por honor, por riqueza, etc., a los negacionistas del coronavirus, léase Trump o Bolsonaro. También los personajes de Aristófanes como Lisistrata que desde la altura de lo cómico ofrece una visión más acorde y constructiva con los ciudadanos de a pie: “la democracia quería un tipo de héroe como el héroe cómico”. Una de las brillantes conclusiones a las que llega García Gual es que “la Grecia clásica, es, en cierto sentido, el mundo al revés porque las mujeres no participaron en la vida pública”. Se da a entender que el mundo sería mejor gobernado por ellas....., no obstante, sí tenían protagonismo los ancianos, que esta sociedad creo que ha olvidado, miserablemente.

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