En el Mundial de Argentina de 1978, vi por primera vez jugar a nuestra selección en esta competición. Por aquellos años, el equipo español era conocido como “la furia española” y aunaba a toda España en torno a este equipo que iba de fracaso en fracaso. Eso sí, madridistas, culés, atléticos o béticos compartían esos días pasión por el equipo nacional de fútbol. Los éxitos llegaron cuando rebautizaron a nuestra selección como “la roja”; un Mundial y varias Eurocopas no fueron suficientes como para que ese antiguo sentimiento que existía alrededor de nuestro equipo se mantuviera. Ahora “la roja” es el equipo de muchos aficionados españoles, pero no de todos; el presidente del FC Barcelona, el lehendakari vasco y otros muchos personajes que ocupan puestos de relevancia en deporte o política, han manifestado su desprecio hacia nuestra selección, así como otros muchos aficionados que anteponen sus respectivos clubes a la selección de nuestro país. Otros critican que un chaval de padre marroquí y madre guineana lidere a nuestra selección, como si los Puskas, Kubala, Sena o Rubén Cano hubieran nacido en España. En fin...ojalá en España remáramos todos en la misma dirección, como hacen los noruegos.