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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

De capitales, tranvía y autobuses

Las capitales y pueblos que progresan suelen tener un sistema de transporte público racional y avanzado; en Jaén, el transporte público no ha evolucionado en los últimos cincuenta años; hace tiempo Castillo era “culpable”, aunque no lo sería tanto porque lo hubieron de indemnizar. La nueva adjudicataria sigue igual, poco ha hecho por la mejora y racionalización y esperan el advenimiento del deseado tranvía, que creen la panacea, cuando solo cubre cinco kilómetros Sur/Norte, que no es comparable con cualquiera de las líneas actuales de bus. Mientras llega, para que nos acostumbremos, lo pasean en pruebas y ensayos, con escolta de respeto como una primicia mundial y hoy, simplemente, estorba. Vuelvo al inicio; los autobuses, insustituibles —que no quiero llamar viejos, que lo son— tienen líneas coincidentes, pasan por las paradas —unos llenos otros vacíos— cuando quieren, sin cadencia fija ni sistema informativo alguno, haciendo esperar a la paciente clientela. Todo propio de una vieja capital de provincia venida a menos con un transporte público de los años cincuenta, maltratada por unos gestores que no se merece, porque no miran por ella ni son capaces de diseñar el futuro. ¡Así nos va!