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Cuentos Chinos Alcalaínos XLIII

Hoy quiero hablar del congreso sobre Alcalá la Real, que rindió homenaje a Ricardo San Martín Vadillo. Destacar el enorme esfuerzo de la organización para reunir, en torno a un mismo tema, a personas tan excepcionales. Cada uno de los presentes, ya sea desde la cercanía o la distancia, nos unía algo a Alcalá, aunque con temas diferentes, pero un fondo común. No fue el cuerpo, porque algunos no pudimos asistir; tampoco la mente, aunque físicamente estés, el móvil la distrae. Fue ese tercer componente del ser humano, el más poderoso: el alma. A pesar de la distancia, sentí energías de quienes estuvieron allí que la razón no alcanza a explicar. Esa pasión, invisible pero inmensa, hizo posible un congreso extraordinario que quedará para la historia, junto al homenajeado y a todos los que lo hicieron realidad, demostrando que Alcalá la Real es raíz, memoria, sentimiento y orgullo. Es ese latido que, aunque la distancia, no se marcha nunca. Un coraje que no entiende de kilómetros ni de razones, porque hay conexiones que no nacen de la presencia física ni del pensamiento, sino de la autenticidad de un pueblo, que hace de su gente, que a pesar de los años su esencia perdure en el tiempo.