Se queda ya anticuado el concepto acuñado por Vox, aquello de la prioridad. Ahora, lo que estamos demostrando como país, es un complejazo difícil ya de explicar y aceptar. Una cosa es la política supranacional y el mantenimiento de los equilibrios internacionales, y otra muy diferente ir arrastrando los calzones por el Mediterráneo y el Atlántico, como si España estuviera algo de qué avergonzarse, anteponiendo intereses partidistas o personalistas. Tampoco es que debamos ir a darnos de hostias sin sopesar y sin más a la puerta del vecino tocapelotas, no, pero sí dejar a un lado el complejo de nación pequeña. Un “esto no quedará así”, acompañado de “tenemos los recursos para dar la respuesta a esta agresión” hubiera sido un buen inicio a la reacción, para luego, ya en frío, y habiendo movido todos los hilos y estrategias geopolíticas que este país tiene a su alcance internacionalmente, poner en su sitio al sucio reino marroquí. Ya está bien, señor presidente, no se quiera usted tanto, y con esa frialdad y “maquievelismo” que domina como nadie, pónganos en nuestro sitio, ya sabe, en hundir rivales tampoco tiene Vd. rival. Así que, sino los tanques, dése el gusto de sacar su pirulo y dé un paseo a nuestra españolidad por el mundo.