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Cine de verano

Este verano me he encontrado con antiguos alumnos, unos que vuelven al pueblo, otros que han elegido quedarse, trabajar, emprender y regalarnos futuro. No nos engañemos: un pueblo agrícola de Jaén no siempre ofrece las oportunidades que necesitan nuestros jóvenes. Y hay que tener en cuenta la mirada de quienes viven fuera. Nos gustaría que todos pudieran trabajar, vivir y formar aquí su familia. Pero desde hace más de una década son muchos los jóvenes que regresan y recuperan algo que casi se había perdido: el pueblo como lugar de encuentro. Algunos dicen que no están a gusto en la ciudad, pero el trabajo manda. Quizá ese motivo les empuje a volver con su familia, sus calles y sus recuerdos: un balón, un primer beso y las noches de verano. Por ello el Cine de Verano ha sido un motivo de encuentro. Recuerdo a jóvenes que disfrutaron de Toy Story de pequeños y volvieron para verla con sus hijos. Así se vertebra la vida de un pueblo: en verano, Navidad, Semana Santa y en el día a día. Los que estamos aquí construimos y tendemos la mano a quienes esperan para volver. Más lejos o más cerca, siempre todos somos pueblo.