Se acabaron las incertidumbres, vivimos en tiempos tan adelantados que ya todos saben qué va a pasar mañana. Sin ofrecer resistencia alguna hemos cruzado la línea donde acaba la cordura y ahora no tiene límites nuestra estupidez. Sabemos lo que nos espera, somos conscientes de sus mentiras y aun así tragamos. Si suben los precios, te quejas y mamas; si faltan médicos y profesores, se lo agradeces y les votas; si te restan derechos, te jodes; y si arden tus bosques, te aguantas y lloras. Mansamente nos llevan marcha atrás hacia un futuro corto e insoportable, nadie puede decir que no lo sabe, pero al menos podríamos gastar el último vestigio de dignidad que nos queda y pensar en el asco de planeta que vamos a dejar de herencia. Dice un proverbio árabe que” los hijos se parecen más a su tiempo que a sus padres”. Cada día nace gente nueva que viene sin duda a la que es la sociedad técnicamente más avanzada de la historia, también la más ambiciosa y violenta. Criaturas de ahora mismo, que vienen a un mundo superpoblado, egoísta y carente de incertidumbres por resolver, porque ya lo tenemos todo vendido. Este es vuestro tiempo, si veis el futuro decidle que no venga.