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sábado, 20 julio 2019
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José Manuel Serrano

“Cari, di algo”

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La maldición bíblica de las redes sociales nos deja un episodio político de locuacidad efímera en boca de la pareja del nuevo director general de la Agencia de Educación de la Junta, que hizo un coqueto directo en el que mostraba su preocupación por la renovación de la decoración del flamante despacho. No dudamos de que la “Agencia de Manué” requiera de ajustes estéticos, el drama para la “instagramer” es la dura comparación con la realidad educativa, que no es culpa de su “Manué”, pero a la que tendrá que aplicarse el susodicho de lleno, quizá, incluso, haya que posponer la decoración del despacho. “Cari, di algo”.

En Jaén, sin ir más lejos, la asociación de madres y padres del María Zambrano compraron, con su dinero, los aparatos de aire para que los pequeños no se desplumen como pollos y pierdan peso en el salón de actos. Otros, los del Alfredo Cazabán, litigan con su Ayuntamiento cercano para que les arreglen las goteras que creían subsanadas, pero que vuelven a aparecer como las caras de Bélmez. Los estudiantes de música del Conservatorio Superior de Música Andrés de Vandelvira de Jaén reclaman por enésima vez que se cumpla “lo que hace años les fue prometido” y que puedan tener una enseñanza de primera en un centro propio y digno. Así un largo penar solo en el ámbito educativo que al propio consejero Imbroda le retrotrae, en algunos casos, a los años 40 y, en otros, a los “barracones de un campamento militar en Afganistán”. Consejero, pida un tiempo muerto, recuerde que ahora es usted el que dirige la jugada, ya no está en la grada parlamentaria. “Cari, di algo”.

Mientras unos hablan en exceso, otros sin embargo, guardan un silencio espartano, cuasi místico. Extrañado de su poder de convocatoria, el alcalde en funciones de Jaén, Javier Márquez, en un acto de agenda, susurró a los periodistas congregados un lacónico mensaje: “No voy a hacer comentarios de ningún tipo”. Y, ciertamente, con esta explosión de color que nos brinda la primavera para qué detenernos en tenebrosos escenarios postelectorales, en pactos, para que preguntarnos por el qué pasará raphaeliano después de la gran noche electoral. “Cari, di algo”.

Habrá que esperar, quizá a algún directo, en Madrid o Sevilla, para que nos desvelen el futuro político de una ciudad, que según el presidente de la Audiencia Provincial, Rafael Morales, es una “ciudad olvidada”. Un titular al menos y otro ciudadano cabreado más. Somos legión. Si el tranvía no está, la Ciudad Sanitaria tampoco, establece un paralelismo y sabe que de sus cuitas no habrá novedad en lustros. Así el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Lorenzo del Río, vendrá sin esperanza a hablar de otras cosas, pero nunca de “buenas noticias”.

A esta hora, cuando se redacta esta nota mortuoria, nada primaveral, el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, aún no ha dado instrucciones para que los trenes no huyan de Jaén como si la peste bubónica se hubiera extendido por los plateados campos de olivar. En septiembre de 2018, ante el enésimo atropello al transporte por tren en la provincia —y de carambola por las obras del AVE de Granada— el ministro saltó al ruedo tuitero, empujado por el socialismo jiennense, para que el Talgo que hacía el recorrido entre Granada y Madrid parara en la estación de Linares-Baeza. Olés y vuelta al ruedo. Una vez que nuestros vecinos granadinos ya pueden viajar en AVE a Madrid, al servicio con obligada parada en la provincia lo mandan al carajo, como es de rigor. Quizá en otro alarde para silenciar nuestro ostracismo se logre una conexión con Granada. Y así tendremos el AVE-Jaén-Granada-Madrid-Resto del mundo. Ante este panorama, de olvido enquistado, se aguardaba con expectación unos presupuestos parcialmente provincializados (detalle) que no son ni de lejos la alegría de la huerta. Ni una gran inversión que llevarse a esta boca desdentada, inversión irrisoria en la autovía, para el tranvía no da ni para quitar los jaramagos. Otras cuentas de entreguerras. Con este material, Chicho Ibáñez Serrador montaría una clásica “Historia para no dormir”.