En un tiempo marcado por la polarización, resulta casi revolucionario hablar de moderación, diálogo y convivencia. Se trata de crear espacios donde exponer ideas, escuchar, respetar y comprender que la diversidad de opiniones no nos separa si somos capaces de argumentar, justificar y reconocer que podemos estar equivocados. España es, con orgullo, un país de pueblos. Porque en nuestros municipios también hacen falta inversiones y espacios de encuentro. Si buscamos un símbolo universal de lo que somos, basta con abrir las páginas de nuestro querido Don Quijote. Aquel lector empedernido que se creyó caballero de causas imposibles y salió a recorrer los caminos de tierra del siglo XVII para encontrarse con la aventura, con los demás y, en definitiva, con la vida. El Quijote nos habla de ideales, contradicciones, libertad y humanidad. Nos muestra lo que somos y nos recuerda que caminar es aprender, escuchar y mirar el mundo desde otras perspectivas. Hagamos del camino una oportunidad para encontrarnos. Leamos, conversemos, compartamos cultura y dejemos a un lado la polarización. Caminar la cultura es caminar juntos.