Ariesgo de reiterar temática, la actualidad se impone en cualquier pensamiento sensible. Perdidos aún en si la culpa fue de unos, de otros o del cha cha cha, lo que está claro es que hay que darle solución a nuestros compatriotas ceutíes, y no a corto plazo, sino a largo, aprovechando el impulso macarra del dictador alauí. Porque, si España como país no reacciona de una vez por todas para defender a su pueblo en su territorio, estaremos ante una devastadora realidad que abrirá un abismo, desgarrador e inaceptable, el ser extraños en tierra propia. Al Gobierno debe darle igual, por ahora, cómo y cuándo se gestó la invasión disfrazada de crisis migratoria, lo necesario es que nuestros caballas nos tengan a su lado y puedan volver a sus vidas, las mismas que puedan tener en San Sebastián o León, esta es su única obligación ahora. No se puede inmolar a un pueblo de esa manera para seguir haciéndose el salvamundos, España no tiene recursos para ello. El presidente solo parece mirar por sí mismo y está jugando con intereses nacionales, alimentando al sector ideológico que tanto demoniza. Fuera de la presidencia hace frío, sí, lo sabemos, pero allí ningún Pegasus podrá ya alcanzarlo.