Borrascas y colegios
Cuando se suceden temporales que han supuesto la suspensión de las clases lectivas, cuando llegan puentes, como el inminente por el Día de Andalucía y Día de la Comunidad Educativa, cuando llega Semana Santa y verano, padres y madres montan en cólera contra los docentes. Incluso justificando la Junta la medida tras el paso de las virulentas borrascas Leonardo y Marta, por la seguridad del alumnado y profesorado, algunos padres han manifestado su indignación, justificando su descontento por los problemas que les causa el tener que dejar a los hijos en casa, resguardados de vientos de más de cien kilómetros por hora o de lluvias torrenciales que hacían peligroso el salir a la calle. Esto no hace más que reforzar mi idea de que muchos padres tienen un concepto de los centros educativos más como guardería—almacén, que como un lugar en el que se educa y enseña. Y ello conlleva un desprecio a la labor del profesorado que se incrementa cuantos más pequeños son los alumnos que dejan al cuidado de hombres y mujeres que, si eligieron en su día la profesión exclusivamente pensando en las buenas vacaciones que tienen, puedo garantizar que ejercerán día tras día su labor amargados.