Árboles que arden

    03 mar 2022 / 16:40 H.
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    El 2 de agosto de 1914 Kafka escribía en su diario: “Alemania ha declarado la guerra a Rusia. Por la tarde, fui a nadar.” El 24 de febrero de 2022 Rusia invadió Ucrania, yo entré en la ducha y me puse a cantar por Joaquín Sabina: “La guerra que se acerca estallará mañana lunes por la tarde y tú en el cine sin saber quién es el malo, mientras la ciudad se llena de árboles que arden...”. No estoy preparada para tanto momento histórico: apenas hemos salido de una pandemia mundial y sobrevivido a un volcán, cuando un diputado del PP vota a favor de la reforma laboral, ¿quién no se ha equivocado alguna vez votando? Después, Pablo Casado se atreve a denunciar los posibles escándalos de corrupción de la presidenta de Madrid y dimite en diferido por las presiones de manifestantes que clamaban ¡Ayuso róbanos más! Al día siguiente leo que la Unión Europea invertirá el dos por ciento de su PIB en armas e imagino el regocijo de la industria armamentística al ver que gana posiciones frente a las farmacéuticas. Luego rusos y ucranianos se sientan a negociar... sin una sola mujer. Yo continúo con la copla: “Y sal de ahí a defender el pan y tu alegría, y sal ahí para que sepan que esta boca es mía”.



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