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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

Amistades peligrosas

Es cosa viejuna el saberlo. Que hay amistades que siempre es mejor no tenerlas, son tóxicas o muy interesadas por naturaleza. Y como cosa viejuna yo no comprendo como personas que por sus cargos o situaciones sociales o empresariales tiene relevancia y poder no comprenden los peligros que esta relación amistosa les puede acarrear. O sí lo comprenden y se arriesgan, vaya usted a saber. Pues el sujeto prominente tiende a aislarse del exterior real, creando un área restrictiva a la que solo pueden acceder sus elegidos y es tras estos como se supone conoce y decide sobre esa realidad manipulada, maquillada y virtual que le presentan. Mientras lo importante es tener la sensación de poder y ejercerlo. En esta situación surgen los interesados, mediadores, representantes, agentes, comisionistas y demás ralea que ellos sí que se mueven en la realidad de la influencia, la riqueza y la obtención de todo lo que les suponga beneficio. Y en esta tela de araña caen todos. España cañí a tope, tradicional, clásica, arrastrando siempre las mismas taras y defectos, los mismos patrones de la picaresca, eso sí, a lo grande.