La plaza de la Constitución está en obras. Es evidente. Recuerdo cuando la remodelaron colocando en el centro una fuente que actualmente se encuentra en una de las rotondas que nos encontramos viniendo por la carretera de Granada. Eso fue a comienzos de los 70 del pasado siglo, cuando su nombre era plaza de José Antonio. Anteriormente tuvo otros nombres, como plaza del Mercado. Creo recordar de oídas de personas mayores, que allí se colocaban los pocos cacharrillos que albergaba la feria de San Lucas. Ha sido testigo del paso de manifestaciones en los comienzos de la democracia, del discurrir de las procesiones de Semana Santa y del cierre de establecimientos como el Bar Casablanca, el Supermercado Pérez o la Joyería Cordobesa, así como de la demolición del teatro Cervantes. Hay quien dice que no era necesaria su remodelación. Puede ser, pero a mí, personalmente, no me gustaba nada la rebautizada “plaza de los botijos” desde su última intervención. El proyecto me parece interesante y creo que mejorará su anterior aspecto. Entre sus intervenciones, llama la atención el pavimento que se colocará, similar al que tuvo la plaza de Santa María tras su desafortunada remodelación en la que se eliminó el suelo de mosaico que la hacía tan característica, y digo que llama la atención porque “recuperan” algo que años antes otros desecharon.