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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

Actores secundarios

Al instante nos vemos cegados por los nombres y los grandes protagonistas. Cuando se escarba bajo la superficie y se trabaja el gusto por un arte, surge el amor por lo secundario. En una analogía con el estado e interés de la cultura en la actualidad, desde las afueras —ya sabéis que con “afuera” nos referimos a todos aquellos entornos que son más rurales— miramos con gesto de auténtica decepción cómo se concentra la cultura en grandes eventos y ciudades. En el bombardeo continuo y permanente de sensaciones y necesidades casi vacías, en cualquier pueblo vemos como nuestros ciudadanos miran con deseo los eventos de grandes ciudades, sin pararse a disfrutar de lo secundario, que quizás nos ofrece sensaciones placenteras y calidez. Es necesario detenerse, descubrir, disfrutar y sentir la cultura y sus protagonistas. Esta surge del esfuerzo, de la dedicación, de la mirada hacia cada vecino y de la necesidad de que estos nos acompañen y descubran. Parar, mirar, por qué no, lo secundario y ser conscientes de que a nuestro alrededor también se hace mucho, de calidad y muy bueno.