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100 millones

Esta es la mítica cifra de turistas extranjeros que se espera lleguen a España a lo largo de 2026, batiendo un nuevo récord, tras los 71,7 de 2022; 85,2 en 2023; 93,8 de 2024 y los 96,8 millones de 2025. En efecto, todas las previsiones apuntan en este sentido; de hecho, hasta finales de julio ya se han contabilizado 58,1, mes ese último en el que llegaron 11,5 millones de visitantes extranjeros, convirtiéndolo en el mejor de la historia turística española. El gasto realizado por estos viajeros fue de 134.712 millones de euros en 2025, alcanzando su máximo histórico. Datos que coadyuvan, junto al turismo aborigen, a que el sector aporte en torno al 12,6% del PIB y el 13% del empleo. En suma, España ocupa un destacado lugar de liderazgo a nivel mundial, ya que estamos en cabeza del ranking de destinos turísticos, junta a Francia y USA, tanto en el número de viajeros como en los ingresos generados. No cabe duda de que nuestra inmensa riqueza patrimonial e histórica, la existencia de entornos naturales de gran valor, un clima muy atractivo, el contar con empresas líderes a nivel internacional —Meliá, Barceló, RIU, Iberostar, entre otras—, así como la baza de un prestigio internacional —Marca España— muy consolidado, son factores que juegan a favor de esta posición de privilegio de la que gozamos a nivel mundial en el sector turístico.

Sentadas las bases de la importancia económica y de la trascendencia del turismo en España, se han de “poner los pies en el suelo” y recordar la moraleja que dice: “La codicia es mala consejera/ y hace tu fortuna pasajera”. También viene a colación la fábula, atribuida al griego Esopo (siglo VI a.C.), sobre la gallina de los huevos de oro: “Un granjero y su esposa se encuentran con que una de sus gallinas pone huevos de oro. No contentos con esperar a la puesta de la gallina, deciden matarla pensando que tendría oro en su interior. Cuando descubren que no es así, caen en la cuenta de que mejor les habría valido conservar lo que tenían”. En efecto, España se encuentra con un evidente riesgo de colmatación de los destinos turísticos, con centros históricos saturados, playas abarrotadas, contaminación acústica y ambiental, empeoramiento de la calidad de vida de los residentes habituales en estos lugares, etcétera, lo que viene a reforzar una cierta turismofobia: “Temor, aversión y rechazo de los ciudadanos hacia los visitantes”, dada la saturación y las molestias para la población residente.

Otro problema que genera la actual masificación turística es el relativo al precio de la vivienda, imputable, aunque no exclusivamente, a la proliferación de las “viviendas turísticas” que, según el INE, ascienden en 2026 a 341.001 —en 2024 eran 403.267—, con una repercusión evidente en el encarecimiento registrado, tanto en la compra como en el alquiler, de las viviendas en los destinos más saturados. Asimismo, no se pueden negar las repercusiones en la gestión del agua, los residuos y las emisiones contaminantes del transporte generados por estos 100 millones de visitantes, que son el doble de la población española (49,8 millones de habitantes a 1 de julio de 2026).

Para terminar el lado oscuro del turismo extranjero, me haré eco del desplazamiento del turista español por el foráneo, dado el fuerte incremento de los precios, tanto los hoteleros como los de la restauración. En efecto, el precio medio de los hoteles se incrementó un 22% entre 2023 y 2025, registrándose en julio de 2026 un crecimiento interanual del 5,9%. Por su parte, los precios de la restauración, en zonas turísticas, viene creciendo en torno a un 5% anual desde 2023. Son precios que empiezan a ser inasequibles para muchos residentes y que solo pueden sufragar los visitantes ingleses, alemanes u holandeses, con mayor poder adquisitivo.

Consiguientemente, hay que regular y ordenar este desbocado crecimiento turístico, con innegables efectos beneficiosos en la economía y el empleo, pero con evidentes riesgos de agotamiento. Mientras tanto, sepan que Jaén es un destino turístico no saturado ni tan siquiera masificado y con evidentes atractivos, un “paraíso interior”.