La muda estacional “borra” el blanco del pelaje de Satureja
Sostenibilidad afirma que el lince ibérico podría recuperar su color
El fantasma blanco del bosque mediterráneo —como bautizó el fotógrafo de naturaleza, natural de Alcaudete, especialista en rastreo y observación del lince ibérico, Ángel Hidalgo a su “captura” en octubre de 2025— parece perder su característico color con el cambio de pelaje habitual de cada primavera. Satureja se parece hoy más a un lince al uso, y sus patas y otras partes del cuerpo revelan que el cambio de tonalidad es evidente.
La Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía ha tratado de capturar sin éxito al animal con el objetivo de practicarle los análisis correspondientes y encontrar una explicación al fenómeno. A pesar del intento fallido, desde Sostenibilidad señalan que no es algo nuevo. “Responde a otros casos similares en los que cambian la pigmentación y luego la recuperan”, señalan desde el departamento que dirige la jiennense Catalina García.
Sobre el color blanco, los expertos descartaron que se tratara de un caso de albinismo o leucismo, una variación que hace que las células se desarrollen de forma diferenciada y sean incapaces de producir pigmentos.
El autor de la fotografía, que no ha revelado nunca la ubicación donde la tomó para proteger la integridad del animal, apunta a una especie de caducidad del pelaje blanco debido a la “muda estacional”. “Su característico pelaje blanco de invierno, denso y adaptado a las bajas temperaturas, comienza a desaparecer progresivamente. En su lugar emergía el patrón habitual de la especie, perfectamente diseñado para el camuflaje en el paisaje seco del verano mediterráneo”, explica Hidalgo en la publicación que acompaña a la segunda imagen, tomada este mes de abril.
Desde que Ángel Hidalgo fotografió por primera vez a esta hembra de lince ibérico, no ha dejado de verla —excepto, y voluntariamente, durante la época de celo—. A lo largo de este proceso de observación, el joven de Alcaudete ha registrado comportamientos que describe como “poco habituales”. “Satureja no solo destaca por su apariencia, sino también por una adaptación conductual singular: su forma de desplazarse, su capacidad para ocultarse en terrenos aparentemente expuestos y su técnica de caza muestran variaciones sutiles respecto a otros individuos de su especie. Estas diferencias, difíciles de documentar sin una presencia prolongada, revelan la enorme capacidad del lince ibérico como depredador especializado”, explica.