El aceite de oliva no entra en la amenaza arancelaria de Trump

El presidente americano señala a los sectores automovilístico y farmacéutico

17 feb 2025 / 06:00 H.
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Donald Trump, presidente de Estados Unidos, amenaza con imponer aranceles a la Unión Europea (UE) —dice— a modo de compensación por el impuesto sobre el valor añadido (el famoso IVA), que rige en territorio de los 27. El refranero encamina el pensamiento a que perro que mucho ladra, luego no muerde, pero es tal la influencia del gigante norteamericano que hasta lo que ahora son solo palabras, sirven de germen para el desasosiego en los mercados internacionales. El aceite de oliva, producto que más preocupa en el contexto económico jiennense, se queda fuera, por el momento, de la advertencia arancelaria “trumpiana”. Adelanta “El País” que, aprobados los impuestos específicos sobre el acero y el aluminio, la amenaza se cierne sobre tres sectores: el automovilístico, el farmacéutico y el de los semiconductores —productos que se comportan como conductores o aislantes según condiciones determinadas, el más utilizado en la actualidad es el silicio—.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea (CE), no tarda en reaccionar y le manda un mensaje muy claro a Trump sobre los aranceles: “Es un paso en la dirección equivocada”. La UE responderá con “firmeza” y “de inmediato” si Trump cumple su última amenaza de imponer aranceles “recíprocos” por el IVA. “Sería una barrera comercial injustificada que perjudicaría tanto a europeos como estadounidenses”, considera Von der Leyen, que añade: “La UE sigue comprometida con un sistema comercial global abierto y predecible que beneficie a todas las partes”. Bruselas insiste en advertir de que los aranceles son en sí mismos un impuesto y deja claro que el bloque responderá con firmeza ante cualquier “barrera injustificada al comercio libre y justo, especialmente cuando las tasas son utilizadas para desafiar políticas legales y no discriminatorias”. De este modo, los servicios comunitarios defienden los sistemas impositivos europeos contra los que Trump dice preparar aranceles que define como “recíprocos”.

Bruselas afirma, además, que la UE mantiene los aranceles “más bajos del mundo” y no ve justificación para que Estados Unidos eleve sus gravámenes sobre las importaciones europeas. “Los aranceles aumentan la incertidumbre económica y perturban la eficiencia y la integración de los mercados mundiales”, dice la declaración publicada por el Ejecutivo comunitario, que insiste en que “los aranceles son un impuesto y, si impone gravámenes, Estados Unidos grava a sus propios ciudadanos, eleva el coste para las empresas, sofoca el crecimiento y alimenta la inflación”. La Comisión Europea insiste, asimismo, en que la UE es una de las economías “más abiertas” del mundo, con un 70% de las importaciones que entran al mercado comunitario con cero aranceles y que cuenta con “tres veces más” pactos comerciales con terceros países de los que tiene Estados Unidos.

Habla Luis Planas

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación aboga por la prudencia y al mismo tiempo firmeza si el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple su última amenaza. En declaraciones a los periodistas en Montoro (Córdoba), Planas Puchades aboga por la prudencia porque cree que “más allá de las palabras, lo que cuentan son los hechos, y hay que atenerse más a lo que pasa que a lo que se dice”. En segundo lugar, habla de firmeza. “Tenemos instrumentos, reglas y acuerdos en la Unión Europea que nos deben permitir responder a situaciones como esta”, remarca.

“Somos el mayor exportador mundial, también el mayor importador y, por tanto, desde ese punto de vista, no deseamos ninguna guerra comercial de ningún sentido, especialmente en el sector agroalimentario, aunque vale para todos los sectores”, agrega el ministro, quien, en este sentido, destaca que Europa “tiene unas relaciones con Estados Unidos que no solo unen principios y valores, sino una relación diplomática, comercial y humana muy estrecha”, por lo que desea que esas buenas relaciones continúen en el futuro.

Además, el ministro de Agricultura del Gobierno de Sánchez expone que la referencia al impuesto sobre el valor añadido no es exacta: “No hablamos de un arancel, dado que el impuesto sobre el valor añadido grava el consumo, no solo en la Unión Europea, sino en otros países del mundo”. Por lo tanto, “lo pagan los consumidores en relación con productos españoles, europeos y de donde vengan, ya sean de Estados Unidos, de Japón o de cualquier país”, matiza Planas.

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