A la espera de un estudio sobre las galerías del castillo

Las dimensiones de varios de los pasadizos todavía son una incógnita

12 abr 2020 / 14:14 H.
Ver comentarios

Los subterráneos del desaparecido castillo de Andújar siguen pendientes de un estudio arqueológico. Tal informe no se ha podido realizar, hasta el momento, por el estado de alarma decretado en España por el coronavirus. El trabajo lo redactará el arqueólogo Maudilio Moreno, una vez que se recobre la normalidad.

Actualmente se cumple un año desde que los subterráneos de la extinta fortificación comenzaron a ser visitables. Por una parte, los partidos políticos, en vísperas de la elecciones municipales se hicieron eco del hallazgo, cuyo artífice fue Ricardo Armijo, gerente de la firma Vigar Construcciones. Él los puso en valor al rehabilitar toda la casa que da a la plaza Vieja, una construcción de los años 40 que estaba en un mal estado.

Cerca de 5.000 personas han pasado, hasta el momento, por las galerías si se suman los visitantes de centros educativos, asociaciones vecinales y empresariales, grupos de amigos y familias. Unos acuden por curiosidad y otros por conocer “in situ” el verdadero valor histórico del recinto. Los subterráneos pertenecen al desaparecido castillo almohade, que fue derribado en 1933, al presentar sus dueños un proyecto de derribo al Ayuntamiento, petición a las que las autoridades de la época dieron el visto bueno. Un ayuntamiento de la II República, periodo en el que se promulgó la primera legislación sobre patrimonio español. En su lugar se edificó una sala de cine sonoro, llamada Tívoli, bajo unas pautas arquitectónicas expresionistas. Pese a la renovación de la superficie, el subsuelo quedó casi intacto aunque desconocido por la mayor parte de la población hasta su hallazgo.

Los subterráneos están formados por dos salas, a distinto nivel, más un corredor en una zona inferior, que aparece lleno de agua por coincidir con una capa freática. La estructura está formada por pared y soportes de sillarejo, todo abovedado por un buen trabajo de ladrillo, obra muy posiblemente de principios del siglo XVII. Existen en la ciudad estructuras de este tipo en las casas palaciegas y en el convento de San Juan de Dios, lo que permite datar aproximadamente esta obra.

La estructura situada bajo tierra ha sido utilizada a lo largo de la vida por gentes que sabían de su existencia. Por ejemplo, una parte del inmueble se convirtió en la cocina del bar Iliturgi. También existía una red eléctrica muy antigua. No faltan las huellas de que se encendió fuego en el interior. La construcción cuenta, asimismo, con una serie de respiraderos que hoy aparecen tapiados por obras posteriores. Durante la Guerra Civil el lugar se utilizó como refugio. Además, se sabe, por documentación, que hubo un uso como presidio cuando la cárcel municipal estaba abarrotada de presos. Un preso insigne fue liberal Rafael del Riego en 1823.

El estudio arqueológico deberá realizar algunas catas para comprobar las verdaderas dimensiones de los subterráneos. Hay dos pasajes cuya trayectoria todavía se ignora pues están llenos de escombros. Igualmente, se desconoce la longitud de la galería subterránea que permanece llena de agua.

Andújar
set (1 = 1)