Ana Navidad, víctima de violencia vicaria: “No pensé que la justicia lo permitiría”

La ubetense lleva cinco años sin ver a sus hijos, quienes se marcharon con su expareja a Barcelona en 2020 y sobre el que pesa una orden de alejamiento de los menores

10 mar 2025 / 06:00 H.
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Cuando Ana Navidad decidió separarse de su pareja en 2015 tras varios episodios de malos tratos, la ubetense no imaginaba que el calvario seguiría al alejarse de él. Lo que vino después fue una batalla legal y emocional que la mantiene alejada de sus hijos desde hace cinco años. Tras la separación y una condena sobre su expareja por lesiones en violencia de género, Navidad consiguió la custodia de sus dos hijos, que en ese momento tenían 6 y 7 años. Pero, las visitas rutinarias con su progenitor se convertirían en un arma de doble filo. “Volvían insultándome, pegándome, diciendo que querían volver con su padre”, explica.

Lo peor estaba por llegar y el estallido sería el 19 de marzo de 2020. Desde ese día, y aprovechando las medidas de confinamiento, su expareja se quedó con los pequeños más tiempo del establecido. En agosto, Navidad se enteró de que los dos se habían marchado con su padre a Barcelona. Desde entonces, perdió todo contacto con ellos. “Intento comunicarme, pero en Servicios Sociales me dicen que yo estoy muerta para ellos. Me cuentan que tienen mucho maltrato psicológico y alienación parental. Pero, mis hijos viven con un maltratador y nadie hace nada”, expresa con pesar.

En marzo de 2023, el Juzgado de lo Penal número 4 de Jaén condenó a su expareja por sustracción de menores y lo inhabilitó para ejercer la patria potestad sobre ellos, que ahora tienen 15 y 16 años. Con una orden de alejamiento de por medio, los niños volvieron a Úbeda, esta vez para residir con su abuela paterna. Actualmente, la Junta de Andalucía tiene la tutela de ambos y, sobre el papel, deberían estar en un centro de menores. Sin embargo, cuenta que hoy residen en Cataluña con el hombre condenado por maltrato hacia su madre. “No pensé que fuera a llegar a tanto, y mucho menos, que la justicia lo permitiera”, incide.

Navidad ha sido testigo de cómo sus hijos pasaron de ser niños cariñosos a adolescentes que la rechazan por completo, llegando a declarar que no reconoce a aquellos pequeños que un día acunó en brazos. Asimismo, la ubetense expresa no sentirse respaldada por las instituciones en este infierno que vive desde hace mas de una década. “Es como si mi tema ya cansara, son muchos años. Una hace vida porque tiene que seguir adelante, pero no compensa”, sostiene. A pesar del desgaste emocional y de sentirse desamparada, Navidad sigue buscando justicia. “Solo pido protección para mis dos hijos por parte del sistema judicial”, sentencia. Aunque, si hay algo que no pierde, es la esperanza de retomar el contacto con ellos en el futuro: “Quiero que sepan que estoy aquí, que su madre siempre estará esperando”.

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