En la misma dirección

Primero fue Adamuz, después un tren de borrascas y, entre tanta agua, emerge la figura de Juanma Moreno, con un mensaje único y una línea estratégica de serenidad en las ocho provincias

10 feb 2026 / 08:00 H.

No empezó con buen pie el año Andalucía donde, con fidelidad al refranero popular, se hizo realidad eso de que las desgracias nunca llegan solas. El accidente ferroviario de Adamuz, con 46 muertos y 126 heridos, y el tren de borrascas con nombre propio, con más de 7.000 desalojados de sus hogares, paraliza la actividad social, política y económica y sitúa a los máximos representantes institucionales al pie del cañón, con las katiuskas sin una mota de polvo y con la mirada puesta en lo verdaderamente importante, porque cuando ocurren catástrofes como las vividas en los últimos días es cuando más duele el guantazo de la realidad. La tensión de los servicios públicos, que son los que reciben las crisis sociales con fiereza, pone a prueba a los máximos representantes institucionales, cada uno con sus normas que, por supuesto, extienden a las provincias en ese hilo de continuidad común en el que nadie puede sacar los pies del tiesto. El subdelegado del Gobierno, Manuel Fernández, recibe órdenes de Madrid, con margen de maniobra, lo mismo que los delegados territoriales de la Junta de Andalucía no mueven un pie sin que Sevilla les ordene la dirección correcta.

Sorprende la ausencia de bronca entre enemigos íntimos entre tanta agua. La comunicación, la coordinación y la lealtad afloran al ritmo de esos manantiales que habían dejado de existir. Hay figuras que emergen entre la maleza, como la del presidente del Gobierno autonómico, Juanma Moreno, pisando todos los charcos sin mojarse la camisa. Tranquilo, empático, conciliador y cercano, está desde el minuto cero donde tiene que estar. En el municipio cordobés, con las víctimas. En las riadas gaditanas, con los que viven con el agua al cuello. Siempre atento, con el foco en los que sufren, si hay que lanzar puyas al otro bando hay mejores que él para hacerlo. La Junta de Andalucía tiene centralizado el mensaje en la figura de Antonio Sanz, consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias. Nadie abre la boca. Desde Almería hasta Cádiz, pasando por Huelva, Sevilla, Córdoba, Málaga, Granada y Jaén, la estrategia política fue trasladar a cada consejero a su tierra para patearse el terreno, tranquilizar a los alcaldes y ponerse a disposición para solucionar los problemas de la gente, que es para lo que verdaderamente debe servir la política. La titular de Sostenibilidad y Medio Ambiente, Catalina García, se pateó Los Puentes de Jaén, Andújar, La Puerta de Segura y Mogón (Villacarrillo), las zonas cero de la catástrofe, aunque no llegó a La Campiña, con dos personas sin poder enterrar en Villanueva de la Reina por la inundación de su cementerio. El caso es que hubo fotografías y vídeos sobre su paso por los municipios y, sin embargo, ni una sola frase. Callado estuvo, a su lado, el delegado del Gobierno andaluz en Jaén, Jesús Estrella, con el barro hasta arriba para vigilar cada paso de Kristin, Leonardo y Marta, tres nombres grabados a fuego en Andalucía. Los ciclones, desplazados a una provincia en la que no es habitual ver los pantanos al 73%, obligaron a los máximos representantes institucionales a centralizar el discurso y a tomar decisiones como el cierre masivo de colegios y la posterior reapertura de clases en la mitad de la población, lo que provocó un caos organizativo entre profesores y familias pendientes de llevar a sus hijos a la escuela al día siguiente que dio para unos cuantos memes. También tuvieron que cribar un análisis multidisciplinar para medir la evolución de fenómenos meteorológicos especialmente cambiantes, con múltiples variables, en una comunidad con nueve millones de personas. El espejo inverso de Carlos Mazón tiene nombre propio y, aunque desentone el mensaje en el contexto, Juanma Moreno tendrá su rédito electoral, porque después de la tormenta siempre llega la calma.

Regresa al trabajo María Luisa del Moral tras su paso por la Junta

María Luisa del Moral, que dejó el cargo de viceconsejera de Sanidad en la recta final del mandato autonómico, regresa el miércoles a la Universidad de Jaén, donde es profesora titular e investigadora. Retomará su actividad, aunque lo hará por poco tiempo. A las puertas de su jubilación, su objetivo principal, por el que también abandonó el cargo político encomendado en 2023, cuando también cedió su acta de diputada en el Congreso, es dedicar su tiempo a su familia, la asignatura que suele quedar pendiente cuando afloran las responsabilidades públicas. Nadie puede negar que su nombre está encima de la mesa de quien tiene que estar, en Sevilla, en lo que ahora mismo es una quiniela para preparar las próximas elecciones municipales. Despejar la patata caliente de las capitales es, sin lugar a dudas, una de las principales preocupaciones de los partidos que no tienen un candidato claro, como es el caso del Partido Popular en Jaén. Puede ser candidata a la Alcaldía, lo mismo que las propuestas que acompañan a su nombre y apellidos en las encuestas internas que miden el termómetro social y político. El melón está abierto, pero queda todavía mucha fruta por recolectar entre tanta siembra.

EN CORTO. Al pie del cañón desde el Parque de Bomberos y en las calles

En la planta de arriba del Parque de Bomberos viven prácticamente el alcalde de Jaén, Julio Millán, con los concejales que tienen competencias en la gestión del temporal: Javier Padorno, María del Carmen Angulo y Ángeles Díaz. Desde la sala de control del Comité Local de Emergencia (Cecopal) siguen todos los detalles de las lluvias y el viento que tienen en vilo a Andalucía entera. Les acompañan el jefe de la Policía Local, Luis Ojeda, y el máximo representante de los Bomberos, Antonio Tobaruela, coordinados para poder atender las cientos de llamadas que reciben cada día de ciudadanos pidiendo socorro. Esto también es una forma de hacer política, el instrumento más útil que tiene la sociedad para solucionar los problemas que verdaderamente son problemas.