Conviene recordar...
Cinco años transcurren desde aquella caravana de vehículos que despertó el conformismo social de una tierra demasiado olvidada por las administraciones y que se tradujo en el futuro Cetedex
Cinco años separan la actualidad del momento con la fotografía que acompaña a esta segunda crónica política de marzo y media un abismo entre el espíritu reivindicativo que levantó a los jiennenses y la actitud intrínseca de una tierra acomodada en la resignación. Fue la segunda gran protesta convocada por nueve plataformas ciudadanas contra el “maltrato histórico” de las administraciones públicas a la provincia, después de aquella caravana de vehículos por la capital, en el día de los enamorados, que dejó tan buen sabor de boca, con mascarillas protectoras del coronavirus incluidas, y que animó a repetir la experiencia. El rechazo del Gobierno central a la instalación de una base logística del Ejército de tierra en Jaén, que abrió tantas esperanzas laborales, marcó un antes y un después en el ánimo de ciudadanos que vieron en la maniobra institucional, positiva para los intereses de Córdoba, un atentado a la tierra olvidada.
La protesta, que transcurrió de forma pacífica por la A-4, tuvo tres puntos de partida, Jaén, Linares y Villanueva del Arzobispo, con confluencia en Despeñaperros, puerta de entrada a Andalucía. Cuerpos y fuerzas de seguridad tomaron el trazado desproporcionadamente y multaron a los participantes por orden de los que se reconocieron como presuntos autores de la estrategia política. Las grandes promesas de esperanza en una provincia de difícil acceso y castigada con infraestructuras de tercera división colmaron el vaso de la discriminación y provocaron el giro de los acontecimientos en una especie de explosión social que tuvo sus consecuencias. La sensación es que, cinco años después, todo sigue igual. Sin embargo, los líderes políticos del momento, en el redil en el contexto actual, aprovecharon el cabreo para patalear y recordar al Gobierno de Pedro Sánchez la importancia del socialismo jiennense y su peso histórico. Maniobraron en los despachos madrileños, en silencio, con actores principales en el reparto de papeles en una película que tuvo comienzo, nudo y el desenlace de un proyecto conocido con el nombre de Cetedex, un Centro Tecnológico de Desarrollo y Experimentación que construye el Ministerio de Defensa en el polígono Nuevo Jaén con la ilusión de contribuir a la transformación social y al cambio de modelo productivo de una tierra demasiado apegada al olivar. El presidente de la Diputación Provincial de Jaén, Paco Reyes, supo llamar a la puerta pertinente cuando todavía estaba la herida abierta, apoyado por la influencia nacional del diputado Juan Francisco Serrano y acompañado por el alcalde Julio Millán y el senador José Latorre. Esa es la realidad. Del éxito o el fracaso de la infraestructura ministerial dependerá el final de una historia que promete “happy end” y, si es así, hará que Paco Reyes salga por la puerta grande de la Plaza de San Francisco. Cuando toque.
Cinco años de aquella descarga social de indignación que no volvió a repetirse, cuando hay sobrados motivos para estar con el bocinazo diario, con un tranvía parado desde hace tres lustros, un tren sin horarios de salida ni de llegada y de cuestionable calidad, carreteras con más baches que un campo de pruebas militar y las promesas incumplidas de infraestructuras viales, sanitarias y judiciales que se prolongan en el tiempo sin dimisiones que justifiquen el maltrato. Las plataformas ciudadanas que movilizaron a los jiennenses terminaron como el rosario de la aurora cuando “Jaén Merece Más” se transformó en partido político y, desde entonces, cada una intenta remar en su propia dirección alejadas del sentimiento de fuerza unitaria que obró el milagro del inconformismo. Ya nada será igual y, sin embargo, conviene recordar que la movilización es el verdadero mango de la sartén cuando aprieta el hambre.
La gestión política en los municipios de las ayudas a los agricultores
Publicó el Boletín Oficial del Estado (BOE) un plan de ayudas al sector primario que afectará, en positivo, a los noventa y siete municipios jiennenses. Las subvenciones se tramitarán de oficio, serán de un mínimo de 5.000 euros y un máximo de 25.000 euros, y llegarán en un plazo máximo de cuatro meses. Es, sin lugar a dudas, una inyección de ánimo importante para los agricultores en general, y los olivareros en particular, después del tren de borrascas que enterró la aceituna que se cayó al suelo y que arrasó con caminos rurales hasta dejarlos intransitables. Todo son facilidades, mucho más para los jóvenes, por aquello de impulsar el relevo generacional, una media del Gobierno central que, por tener sello socialista, llega camuflada a los pueblos y ciudades con diferente sello político. Los alcaldes empiezan a reunirse con los afectados para hacer pedagogía y, sorprendentemente, hay algunos, fundamentalmente del Partido Popular, que transmiten desconfianza a sus vecinos acerca del cobro de las flamantes ayudas. Esa es la consigna recibida y, sin embargo, no se trata de un anuncio político, sino de un plan aprobado en un documento oficial que se traducirá en dinero en el bolsillo de agricultores y ganaderos.
EN CORTO. Tribunales y contrataciones en la Casa Consistorial
Hay un documento de textos y fotografías que circula en los mensajes telefónicos de figuras interesadas que tiene que ver con contrataciones en el Ayuntamiento de la capital más que cuestionables. Va dirigido a un concejal en concreto, porque algunos de los concurrentes con plaza en mando tiene incluso militancia, con una simbiosis perfecta del tribunal valorador componente, pero si sale a la luz pública afectará al equipo de Gobierno, con responsabilidades en todo lo que ocurra en ese edificio de la Plaza de Santa María que hay quienes quieren convertir en un hotel de alto “standing”. Sorprende el silencio de la oposición y la ausencia de impugnaciones, si se acredita la maniobra que pretende testificar tan detallado informe.